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Pez Pipa (Solenostomus paradoxus) / Fotografía: Gaby Carias Tucker
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Los peces pipa: elegancia con armadura

Juan M. Posada

 

De la familia Syngnathidae (que en griego significa “mandíbulas unidas”) y parientes del caballito de mar (sin ser un tipo de caballito de mar), encontramos a los peces pipa. A quienes la elegancia con armadura les ha servido para sobrevivir las circunstancias impuestas por la naturaleza, pero es la intervención del hombre, como en muchos otros casos, quien se encarga de amenazar su futuro. Rindámosle un tributo y ayudemos a conservar estos ejemplos de la paternidad responsable, que bien se lo merecen.

 

En la edición número 09 de la revista Río Verde, el colega y amigo Ernesto Ron nos deleitó con un artículo muy informativo sobre los caballitos de mar, miembros de la familia Syngnathidae (Subfamilia Hippocampinae), a la que también pertenecen los peces pipa, solo que dentro de la Subfamilia Syngnathinae. En consecuencia, si bien están emparentados, los peces pipa no son un tipo de caballito de mar.

 

Forma del cuerpo

 

El nombre de pez pipa está vinculado al hocico delgado que les caracteriza, en cuyo extremo se encuentra una boca pequeña (1) desprovista de dientes. Su cuerpo también es muy delgado y largo (entre 25 a 300 mm) y está cubierto por anillos óseos articulados, cuyo número y características en las crestas de sus ángulos (2) se utilizan para la identificación de los géneros. Esta especie de armadura o coraza exoesquelética hace que estos peces tengan muy poca carne y el cuerpo endurecido, lo que les ayuda a protegerse de sus depredadores y manteniéndoles fuera de peligro. Presentan aberturas branquiales muy pequeñas, situadas en el margen superior del opérculo, junto a la zona de la cabeza. Algunos peces pipa tienen cola prensil (3), pero la mayoría no presenta esta característica.

 

Aletas

 

No poseen aleta pélvica, pero siempre presentan una aleta dorsal sin radios duros (4), que es el principal y en algunos casos único órgano de locomoción. Algunas especies presentan aletas pectorales (5) que les ayudan como estabilizadores del movimiento. La mayoría posee alguna forma de aleta caudal (6), lo que los diferencia de los caballitos de mar.

 

Desplazamiento

 

Al igual que sus parientes, la rigidez y diseño corporal evita que sean buenos nadadores, por lo que los peces pipa se mueven muy lento y con elegancia, con pequeñas ondulaciones de sus aletas de hasta 35 vibraciones por segundo, lo que les obliga a descansar con mucha frecuencia por el esfuerzo realizado. Las especies que poseen aleta caudal nadan un poco mejor que las demás.

 

Camuflaje

 

La coloración de su cuerpo puede ser muy variada (7 y 8), dependiendo del ambiente que les rodea. Así, en algunos casos el cambio de color se puede dar en minutos, llegando inclusive hasta la modificación de su piel en forma de extensiones que les permiten mimetizarse con las algas o hierbas marinas que rodean el entorno donde se encuentra (9 y 10). Ello les sirve como mecanismo de defensa (complementando la ayuda que brinda la rigidez del cuerpo) y estrategia de acecho para la captura de sus presas.

 

Distribución

 

Estas particulares y maravillosas criaturas habitan en aguas tropicales, subtropicales y templadas (desde los 20º N a los 20º S). Existen cerca de 200 especies, las cuales en su mayoría viven en agua salada y algunas en zonas de agua dulce. Por lo general se encuentran entre las hojas de las praderas de hierbas marinas, en las raíces de los manglares y los arrecifes de coral, e incluso sobre fondos arenosos, muy cerca de la orilla y en aguas poco profundas.

 

Alimentación

 

Los peces pipa se alimentan de pequeños invertebrados, los cuales capturan mediante un mecanismo de succión que les facilita su hocico de forma tubular, el cual les permite adentrarse entre las pequeñas grietas y hendiduras presentes en los arrecifes coralinos, facilitando con ello la ubicación y captura de sus presas. Debido al gasto energético que tienen al nadar y al hecho de carecer de un sistema digestivo, los peces pipa deben estar ingiriendo alimentos de manera constante. Algunas especies se encargan de limpiar los ectoparásitos que se encuentran en otros peces de mayor tamaño.

 

La longitud del hocico varía, dependiendo el tipo de presas que prefiera. Así, aquellos que se alimentan de pequeños organismos que reptan sobre el sustrato serán generalmente pequeños (11), mientras que los hocicos largos (12) serán característicos de aquello peces pipa que se alimentan de invertebrados que nadan libremente en la columna de agua. Este mecanismo de succión puede ser tan eficiente que en 1 hora puede tragar hasta 360 crías de camarón.

 

Al tener el hocico tan delgado y nadar con tanta lentitud, el pez pipa no puede consumir alimentos que sean muy grandes o muy rápidos. Esto hace que en ocasiones sea difícil conseguir comida, ya que en ocasiones todo lo disponible puede ser de tamaño tan grande que no pueden tragar a sus presas.

 

Reproducción

 

Los peces pipa comparten con sus parientes una característica que los hace únicos, ya que primero son las hembras quienes ponen sus huevos en la cavidad del pecho de los machos (13), y es luego éste quien los fecunda e incuba.

 

Parecen estar dispuestos para el apareamiento tan pronto hacen contacto los machos y las hembras de los peces pipa. El mismo comenzará con varios rituales, los cuales darán paso al cortejo. Cuando llega el momento de aparearse, la hembra debe moverse a la misma velocidad y con los mismos movimientos que el macho, ya que solo así logrará pasarle los huevos al sitio desde el cual saldrán las crías. Las hembras sólo se acercaran al macho para transferirle los huevos en un "abrazo nupcial" que durará unos 30 segundos. Después de ello la hembra se desentenderá de las crías y del padre de sus hijos para seguir alimentándose hasta que llegue el momento de producir otra puesta de huevos en cualquier otro macho, que será el que se encargue de cuidar a la descendencia.

 

Para recibir los huevos los machos disponen de una bolsa incubadora ubicada en la porción ventral del cuerpo, que será el lugar donde las hembras depositarán los pequeños huevos. Al ser la hembra capaz de depositar sus huevos en varios machos, ello aumentará significativamente el número total de crías que se producen. Este mecanismo puede contribuir a aumentar la población de los peces pipa, pero la reproducción solo se producirá en aquellos casos donde no haya situaciones de estrés para las parejas y los alimentos estén disponibles en abundancia.

 

Los huevos permanecerán en dicha cavidad durante diez días, hasta la eclosión, cuando los pequeños peces pipa serán liberados y tendrán que ser capaces de cuidarse por sí mismos, pudiendo convertirse en la fuente de alimento de varios depredadores, incluso hasta de sus propios padres. En consecuencia, solo el 1% de ellos sobrevivirá para llegar a la madurez y poder reproducirse. No obstante, se desarrollan rápidamente y en 70 días ya alcanzaran los 50 mm de longitud y a los 90 días alcanzaran la madurez sexual. Un pez pipa puede llegar a vivir entre dos y tres años.

 

Riesgos

 

Ernesto Ron dedicó una buena parte de su contribución sobre los caballitos de mar para comentar acerca de la vulnerabilidad de estas particulares especies de peces, situación que comparten con los peces pipa, ya que también éstos deben enfrentar la continua degradación de los hábitats que ocupan, así como la creciente presión pesquera que existe para atender la demanda por parte de la medicina tradicional asiática y el hecho que muchos se destinan para ser utilizados como suvenires para los turistas, lo cual les ha convertido en especies vulnerables.

 

Por otra parte, el comercio internacional de especies exóticas también ha contribuido a su desaparición, a causa de la sobrepesca que sufren en localidades del Sureste de Asia, como Filipinas, Tailandia, India y Vietnam). La disminución poblacional de peces pipa en estas localidades ha ocasionado que la presión sobre el recurso se haya trasladado hacia otros países como única manera de sostener la demanda mundial.

 

A pesar que desde el año 2000 muchas especies de la familia Syngnathidae (que en griego significa “mandíbulas unidas”) aparecen en la lista roja de especies amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) y que desde el 2004 la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES, por sus siglas en inglés) listó a los caballitos de mar del género Hippocampus bajo el apéndice II, la poca legislación específica que existe para los peces pipa los coloca en una situación muy crítica, ya que sufren tanta presión antropogénica como la de sus cercanos parientes los caballitos de mar, sin que existan muchas medidas para garantizar bienestar poblacional.

 

La elegancia con armadura les ha servido a los peces pipa para sobrevivir las circunstancias impuestas por la naturaleza, pero es la intervención del hombre, como en muchos otros casos, quien se encarga de amenazar su futuro. Rindámosle un tributo y ayudemos a conservar estos ejemplos de la paternidad responsable, que bien se lo merecen.

Por: Juan Posada

 

 


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