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Ocelote o Cunaguaro / Fotografía: Rafael Hoogesteijn
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El Ocelote en Venezuela

Rafael Hoogesteijn / Ernesto O. Boede

 

 

El ocelote o cunaguaro, también llamado manigordo, es un felino de porte medio, pelaje de bellas manchas con forma de ojos, y de naturaleza solitaria pero no asocial. Presentan las características fisiológicas típicas de una especie en la que es difícil satisfacer los requerimientos energéticos, como camadas pequeñas y largo tiempo de gestación. A pesar de ser una especie común en Venezuela, se encuentran en peligro crítico de extinción, su mayor amenaza es la caza y la destrucción de sus hábitats por parte del humano.

 

La causa principal de la extinción de especies animales es la destrucción del medio ambiente. Ello compromete a varias especies en Venezuela; como los felinos y sus tres subfamilias, 18 géneros y 36 especies. Seis ocurren en Venezuela: las mayores son el yaguar y el puma; le siguen en tamaño el ocelote, cunaguaro o manigordo (Leopardus pardalis), el cual es el tercer felino más grande de las Américas, y está distribuido en toda la zona tropical venezolana; el tigrito o margay (Leopardus wiedii), de cola más larga y distribución más localizada en las zonas tropical y sub-tropical; y el gato de monte o gato tigre, (Leopardus tigrinus), el más pequeño de los tres gatos manchados que tenemos y habita en áreas boscosas tropicales al sur del Orinoco y en la selvas nubladas de la Cordillera de los Andes y la Costa. Además está la onza, gato montés o gato cervantes como también se le conoce en los Llanos (Herpailurus yagouaroundi) que no tiene manchas, y es de coloración unicolor, con varias fases diferentes, rojizas, pardas o negruzcas dependiendo del ejemplar. El cunaguaro, el tigrito y el gato de monte, son manchados y, todos ellos en conjunto con la onza, pesan en promedio menos de 12 kg por lo cual se les denomina “pequeños felinos”. Curiosamente el linaje de los ocelotes: el cunaguaro, el tigrito y el gato de monte fueron agrupados por el zoólogo británico Gray en el género Leopardus aunque no tienen nada que ver con el leopardo africano, a no ser por las manchas en la piel. Fue su piel manchada la que provocó una masacre masiva en la década de los años sesenta y setenta para satisfacer el comercio peletero internacional, comercio del cual sólo después de 40 años las especies se están recuperando. Actualmente se les ve en donde antes habían sido exterminados, pero siguen afectados por la pérdida de hábitat y la cacería ocasional.

 

Esta sección está dedicada al cunaguaro, también denominado manigordo u ocelote (Leopardus pardalis) Linneo, 1758. Según algunos autores, el nombre de ocelote proviene del latín cellatus que significa “teniendo ojos pequeños”, por sus bellas manchas en forma de ojos; otros afirman que el término proviene del azteca Ocelotl, con el cual la etnia designaba a esta especie. Los términos “cunaguaro” y “manigordo” son los más utilizados en el campo venezolano, el término “manigordo” describe las patas delanteras gruesas, fuertes y vigorosas de esta especie.

 

DESCRIPCIÓN

 

El cunaguaro es un felino de porte medio, el promedio largo total (cabeza y cuerpo) en los machos es de unos 80 cm y 78 cm en las hembras, las hembras suelen ser más pequeñas. El largo de la cola llega hasta 30 cm en ambos sexos. El peso fluctúa entre 8 - 15 kg. El promedio para los machos es de 11 kg y para las hembras de 9 kg. Hay un record para Texas en donde un ejemplar llegó a pesar 20 kg. Un ejemplar examinado en los Llanos bajos de Barinas (Hato Las Cruces) pesó 18 kg, tenía el estómago lleno de restos de cachicamo sabanero (Dasypus sabanicola) (registro R.Hoogesteijn). Existe una relación entre el tamaño y el hábitat en el que habitan. Por lo general los animales más grandes se encuentran en zonas boscosas, los animales de peso intermedio se encuentran en selvas de galerías y sabanas inundables y los más pequeños provienen de zonas de bosques secos y chaparrales.

 

Su pelaje es corto y cerrado, la coloración básica puede variar desde leonado amarillento y rojizo, a pardo o a grisáceo; los ejemplares de zonas secas suelen ser más claros que los ejemplares de zonas boscosas. Sobre esa base se distribuyen marcas, líneas, rosetas en variados tamaños y formas de color negro. Las marcas pueden ser sólidas o abiertas (rosetas), a veces dispuestas en líneas a lo largo del lomo. También se pueden fusionar en cadenas que corren desde el cuello hasta la base de la cola. Frecuentemente, la parte interna de las manchas es más oscura que el color de base. No hay dos cunaguaros iguales y las dos mitades del mismo animal son diferentes, lo cual facilita su identificación en el uso de trampa-cámaras.

 

El cunaguaro y el tigrito son muy similares en apariencia, excepto por su tamaño y el largo de la cola. El cuerpo del tigrito (o margay) es más esbelto, de menor tamaño y su cola es mucho más larga. Una diferencia importante desde el punto de vista anatómico es que el cráneo del cunaguaro se distingue fácilmente por el desarrollo del las crestas óseas en la parte superior del cráneo, las cuales están ausentes en del margay.

 

DISTRIBUCIÓN

 

Su distribución geográfica llegaba a los Estados Unidos en el norte, incluyendo los estados de Arkansas y Arizona, hoy en día sólo se registra al sur de Texas. Se le encuentra en Centro y Suramérica (incluyendo las islas de Margarita y Trinidad en el Mar Caribe, pero no en las Antillas), hasta el norte de Argentina. No ha sido reportado en Chile. Su distribución altitudinal abarca de los 0 m.s.n.m. hasta los 1.200 m.s.n.m., ocupan una gran diversidad de hábitat que va desde selva seca espinosa hasta la selva montana sub-tropical, pasando por selvas húmedas siempre-verdes, selvas semi-deciduas, sabanas inundables arboladas (donde prefiere los bosques de galería) y bosques de manglares.

 

COMPORTAMIENTO

 

El conocimiento de la biología del cunaguaro se basaba en relatos y anécdotas de su historia natural hasta la década de los ochenta. Hoy en día conocemos sobre su ecología gracias a estudios de telemetría realizados en Venezuela (Hatos Masaguaral y Flores Moradas), Belice, Brasil, Estados Unidos, y Perú.

 

El cunaguaro, a pesar de tener una distribución geográfica bastante amplia, es un habitante especializado de las áreas boscosas con cubierta densa y depende de ellas para su subsistencia; aunque de noche se le pueda encontrar cazando en áreas más abiertas. Es un hábil trepador y saltador, pero sus hábitos son principalmente terrestres. Se refugia en los árboles para descansar y para huir de sus enemigos, por lo que se creyó que tenía hábitos arborícolas. Es un buen nadador, existen reportes en los que se le ha visto cruzando el río Iguazú (Argentina / Brasil). Esta capacidad es importante si habita en zonas que se inundan temporalmente.

 

Con hasta 14 horas de actividad diaria, se les denomina catamerales, significa que su actividad es variable en duración como en distribución día – noche. Prefiere las horas del crepúsculo y la noche. En las noches de mucha claridad (luna llena) evitan espacios abiertos y se limitan a zonas de cobertura vegetal cerrada, la luz probablemente dificulta la captura de presas. Pueden llegar a cazar durante el día cuando hay lluvia o nubes. En las áreas con alta presión de cacería humana se hacen completamente nocturnos. Los machos se mueven más y descansan con menor frecuencia que las hembras. Durante el día se retiran a refugios que pueden ser montones de troncos, agrupaciones de matorrales y lianas, depresiones en el suelo, cuevas en las bases de árboles y troncos caídos. En los estudios realizados en los Llanos de Guárico, los cunaguaros usaron frecuentemente las alcantarillas de concreto en caños y cursos de agua rodeados de bosques de galería como madrigueras.

 

Durante sus cacerías nocturnas deambulan intensivamente por sus territorios de ocupación, cazando mientras caminan muy lentamente, observando y escuchando a su alrededor, acechando cualquier presa potencial para capturarla, y valiéndose de la cubierta vegetal densa y su pelaje para camuflarse. Otra técnica de caza que utiliza esta especie es el sistema de “siéntate y espera”, se van moviendo y sentando a intervalos de 30 a 60 minutos, si alguna presa se mueve, la atacan, si no hay presas se desplazan rápidamente, repitiendo el proceso a un área contigua, moviéndose rápidamente entre las paradas, cubriendo así  extensiones considerables.

 

DIETA Y HÁBITOS ALIMENTARIOS

 

La dieta de los ocelotes es muy variada, la mayoría de sus presas pesa más de un kilo e incluye picures, lapas, cachicamos, perezas y monos. Dependiendo de la zona, también incluye pequeños mamíferos como marsupiales (marmosas y rabipelados), ratas y ratones (que conforman gran parte de su dieta en número, mas no en ingesta de biomasa), conejos, aves, lagartijas, anfibios, insectos y hasta peces y cangrejos terrestres. También incluyen en su dieta especies más grandes como araguatos, coatíes, osos meleros (tamandúas), y ejemplares juveniles de báquiros y venados. Cuando comen aves las despluman bien primero antes de consumirlas. También puede consumir carroña y ocasionalmente pueden tapar sus presas con materiales vegetales.

 

De acuerdo a la localización geográfica y ecológica su dieta puede variar mucho. Por ejemplo, en Belice, su alimentación por orden de importancia consistió principalmente en pequeños marsupiales, cachicamos y aves; mientras que en áreas selváticas de Perú consistió principalmente de ratas espinosas y arroceras; mientras que en sabanas inundables de Venezuela, los roedores y las iguanas constituyeron la base de su dieta en la estación seca, mientras que en la húmeda el consumo de cangrejos fue tan importante como el de los roedores.

 

Un problema que repercute en su conservación es la afición por el consumo de aves de corral (gallinas, patos y gallinetos), frecuentemente se ceban en gallineros ubicados cerca de áreas boscosas. Este problema puede ser evitado con la adecuada construcción de los gallineros, tema que será tratado en otra entrega de esta serie. Asimismo, hay cazadores que utilizan pollos para cebarlos, “velarlos” y cazarlos.

 


ORGANIZACIÓN SOCIAL

 

Los cunaguaros suelen ser solitarios. Los territorios de las hembras por lo general no se sobreponen y pueden variar de tamaño con rangos desde 0,8 hasta 15 km2 (desde 800 a 1500 ha). Los territorios que ocupan los machos suelen ser mayores, 3,5 a 46 km2 (3500 a 4.600 ha), englobando territorios de dos a tres hembras sexualmente activas. Las áreas de ocupación son más grandes en áreas como las sabanas boscosas secas del Cerrado en Brasil (75 y 90,5 km2 para hembras y machos respectivamente) y más pequeñas en las sabanas inundables boscosas del Pantanal Brasileño (1,3 y 5,4 km2 para hembras y machos respectivamente).

 

Sus densidades son muy variables y también reflejan la alta o baja disponibilidad de presas. En los estudios realizados en Venezuela y Perú se reportan densidades bastante altas de 40 a 80 cunaguaros adultos por cada 100 km2 de hábitat disponible, en el cual las hembras ocupan de 2 a 4 km2 y los machos tienen áreas de 6 a 11 km2. En comparación con un carnívoro de mayor tamaño como el yaguar, las densidades son mucho menores, apenas uno a diez yaguares por cada 100 km2, en áreas de hábitat de buena calidad con abundancia de presas naturales o introducidas. En esas áreas de alta densidad, las áreas desocupadas son posesionadas rápidamente. En áreas con hábitat de menos calidad, con parches de bosque y áreas intervenidas, o menor densidad de presas, las densidades son mucho menores, como por ejemplo en el P.N. Iguazú donde la densidad de cunaguaros adultos fue de 13,7 por cada 100 km2, lo que evidencia que allí la densidad o disponibilidad de presas es mucho menor.

 

Marcan sus territorios con señales olfativas, rociando con orina matorrales, árboles y otros objetos. También dejan sus heces fecales descubiertas en sitios prominentes. Es frecuente que varios cunaguaros usen letrinas al defecar varios en el mismo sitio. La vocalización es otro medio para delimitar territorios, incluye un largo aullido que emiten durante el apareamiento.

 

Los cunaguaros suelen cazar solos, las hembras cuidan de las crías sin la ayuda del macho. Sin embargo, no son felinos asociales. Los contactos entre ejemplares de diferentes territorios pueden ser frecuentes sobre todo cuando los territorios son pequeños.

 

REPRODUCCIÓN

 

La gestación dura de 79 a 82 días, aproximadamente una camada cada dos años. Las hembras paren en cualquier época del año, hasta tres crías en madrigueras dentro de matorrales cerrados o masas impenetrables de vegetación. Aunque lo más común es una a dos crías por camada. Cambian a las crías de sitio si sienten algún peligro de amenaza. Mientras las crías hagan uso del nido, la madre se aleja únicamente pequeñas distancias para satisfacer sus necesidades de agua y alimento. Tienen una de las tasas de crecimiento más lentas de todos los felinos, al nacer pesan alrededor de 250 g, abren los ojos entre los 15 y los 18 días.

 

Presentan las características fisiológicas típicas de una especie en la que es difícil satisfacer los requerimientos energéticos, por ejemplo: camadas pequeñas y largo tiempo de gestación. Cuando una hembra tiene crías debe doblar los esfuerzos de cacería para satisfacer las necesidades de estas, lo que hace que aumente el tiempo y la distancia recorrida en esta actividad. Esta condición hace que las poblaciones desaparezcan rápida y fácilmente cuando hay una presión adicional sobre ellos como la cacería o cambios drásticos de hábitat.

 

Al cumplir tres meses las crías tienen sus colmillos formados y pueden salir del nido a cazar con la madre. La actividad de las crías se mantiene cerca del área de nacimiento hasta que llegan a la madurez que ocurre entre los 18 – 24 meses de edad. A los dos o tres años de edad, comienzan a buscar territorios propios que no estén ocupados. Esta es la fase más crítica en su historia de vida y es en la que se ha reportado la mayor mortalidad. Pueden pelearse con congéneres por un territorio, la necesidad de encontrar un nicho los hace movilizarse largas distancias, lo que incrementa la posibilidad de entrar en contacto con seres humanos y los peligros de la civilización como el tránsito automotor, en dónde se ha podido observar que son atropellados en carreteras y caminos vecinales, o pueden ser cazados por atacar aves de corral.

 

Se ha registrado que en cautiverio pueden vivir hasta 20 años, en estado silvestre no viven tanto tiempo. También pueden ser depredados por otros carnívoros como yaguares, pumas, coyotes y perros domésticos.

 

CARACTERÍSTICAS POBLACIONALES

 

Estudios genéticos indican que hay cuatro grupos filo-geográficos mayores: Centroamérica, Noreste de Suramérica (incluyendo Guayana Francesa y parte del Norte de Brasil), Centro y Noroeste de Suramérica (Venezuela, Panamá, Trinidad y parte del Norte de Brasil) y Sur de Suramérica. La diversificación en estos grupos está relacionada con las barreras históricas y naturales, principalmente los grandes ríos (Amazonas, Orinoco, Río Negro, Río Branco, etc.). Las características del ADN mitocondrial de los diferentes grupos indican que hay escaso intercambio genético entre estos grupos. Por ello los programas de conservación deben respetar estas diferencias, estas poblaciones deben ser contempladas como unidades independientes y evolutivamente diferentes.

 

Actualmente no existe un estimado del número de individuos en las poblaciones a lo largo de su distribución. La población más estudiada se encuentra al Sur de Texas y no pasa de un centenar de individuos. Todas las poblaciones están afectadas por la pérdida del hábitat. Los pequeños felinos manchados (cunaguaro, tigrito y gato de monte) están asociados a cubiertas vegetales densas, no se adaptan a áreas intensamente antropizadas para la agricultura o de pasturas abiertas para el ganado, por lo cual el desarrollo agropecuario puede ir en detrimento de esta especie.

 

En hábitat no alterado con una alta densidad de presas sobrevive en altas densidades. Si este tipo de hábitat está intercalado con áreas antropizadas, estas pueden ser utilizadas, han demostrado tener cierta plasticidad habitacional. A pesar de esta plasticidad la pérdida de hábitat ha reemplazado a la caza como la mayor amenaza para la especie. Es importante recalcar que estas poblaciones se están recuperando del efecto devastador causado por el comercio peletero internacional.

 

Esta especie está incluida a nivel internacional en el Apéndice I de CITES y considerada como Vulnerable por la UICN. A nivel nacional está bajo protección especial permaneciendo en Veda y catalogada en Peligro de Extinción según Decretos 1.485 y 1486. El Libro Rojo de la Fauna Venezolana cataloga al cunaguaro como Vulnerable, considerando también que es una especie común en nuestro país.

 

El ocelote o cunaguaro, también llamado manigordo, es un felino de porte medio, pelaje de bellas manchas con forma de ojos, y de naturaleza solitaria pero no asocial. Presentan las características fisiológicas típicas de una especie en la que es difícil satisfacer los requerimientos energéticos, como camadas pequeñas y largo tiempo de gestación. A pesar de ser una especie común en Venezuela, se encuentran en peligro crítico de extinción, su mayor amenaza es la caza y la destrucción de sus hábitats por parte del humano.

 

Artículo por: Rafael Hoogesteijn, Ernesto O. Boede y Almira Hoogesteijn.

 

 


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