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Orquídea / Fotografía: Leopoldo García
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Las Orquídeas, entre el engaño y el éxito

Leopoldo García

 

 

Aún con muy pocas adaptaciones, las orquídeas son uno de los grupos de plantas con mayor éxito sobre la Tierra. Son realmente una maravilla de la naturaleza, que junto a su sin igual belleza han logrado ejercer dominio sobre miles de polinizadores incluyendo al ser humano.

 

No es raro que el hombre se sienta por arriba de todos los seres vivos, y tampoco que vea a las plantas con desdén; de hecho, cuando una persona sufre muerte cerebral, es común escuchar que está en estado vegetativo, lo que hace evidente la idea errónea que el hombre moderno tiene sobre las plantas. Bueno, prepárense para la sorpresa de sus vidas ya que, en estas breves líneas, las orquídeas nos demostrarán nuestra ignorancia y cómo utilizando la seducción y la mentira han esclavizado a miles de polinizadores incluyendo al hombre mismo.

 

Sin duda alguna, las orquídeas son el grupo más exitoso de plantas en el planeta. Estas aparecieron sobre la Tierra como plantas terrestres que vivían en el suelo de los bosques hace 100 millones de años. Desde entonces, las capacidades adaptativas de estas plantas les ha permitido colonizar a casi todo el planeta, y se las puede encontrar desde los círculos polares hasta las selvas tropicales. Se reconocen más de 25.000 especies diferentes. Vivir exitosamente en la mayoría de los ecosistemas terrestres es una demostración de cómo estas plantas ya superan al Homo sapiens y a todos los animales en muchas cosas.


 
DÓNDE VIVEN

 

Sus inicios fueron en el suelo de bosques y selvas, lo que ubicaba a las orquídeas entre las plantas que hacían una vida terrestre, pero para conquistar la Tierra y ganarle espacio a los gigantes del planeta, los árboles, se requirió de varias estrategias de ocupación de nuevos espacios, no peleando contra los gigantes, sino utilizándolos como soporte y ocupando los espacios que éstos no podían ocupar.

 

En consecuencia, las orquídeas desarrollaron estrategias evolutivas para colonizar suelos pobres, las piedras y la superficie de los árboles. Desde entonces, hay orquídeas terrestres líticas (que viven sobre rocas y piedras) y epifitas (que viven sobre otras plantas). Vivir sobre rocas y otras plantas es muy difícil, la falta de nutrientes, la dificultad de arraigarse y poder crecer sobre superficies rocosas o la corteza de los árboles, es someterse a un lugar espacial tan inhóspito como lo pueden ser los grandes desiertos del planeta.

 

ADAPTACIONES A LAS CARENCIAS

 

Las plantas necesitan nutrientes, agua y luz para vivir. Todos sabemos que el agua y los nutrientes no son abundantes en todos los ecosistemas y, de hecho, en los desiertos; una superficie rocosa; la rama o el tronco de un árbol, los ingredientes importantes para el sustento de las plantas son escasos. Por ende, estos no son los lugares más hospitalarios para crecer. Sin embargo, las orquídeas convirtieron estas necesidades, que restringen el crecimiento de la mayoría de las plantas, en las fortalezas que las apalancaron a conquistar justamente estos tipos de espacio. 

 

Vivir sobre una roca o un árbol es someterse a las adversidades y limitaciones que cada uno de estos espacios tienen. Al no disponer de una abundancia de nutrientes, ni de agua, la estrategia de imitar a las plantas del desierto puede ser muy acertada; así que adoptar formas que permitan sobreponerse a momentos de carestía es una estrategia adaptativa importante. Usar las adaptaciones de los cactus y suculentas, que prosperan en este tipo de lugares, es un paso muy importante. Las orquídeas enfrentan la falta de disponibilidad de nutrientes y agua de varias maneras. Para orquídeas epifitas (que viven sobre otras plantas) la distribución de la disponibilidad de agua durante todo el año es más importante que la cantidad que puede caer durante una temporada. Esto tiene mucho sentido, ya que las orquídeas han evolucionado técnicas de ahorro de agua tales como evitar su pérdida mientras respiran, cubriendo sus hojas con cutículas  gruesas para retener el agua en sus tejidos y reducir la intensidad de la luz para limitar la pérdida del preciado líquido. En las orquídeas que viven sobre otras plantas, las raíces se hacen colgantes y están envueltas por una capa de células llamadas velamen, que tiene una doble fusión, absorber agua y nutrientes mientras evita cualquier pérdida de humedad. 

 

Otra adaptación es el desarrollo de los llamados pseudobulbos que son engrosamientos de los tallos de donde crecen las hojas. Algunos aparentan ser solo el tronco de la orquídea y otros se engrosan y se hacen cilíndricos, pero a pesar de sus respectivas formas, sus funciones son el almacenamiento de nutrientes y agua.

 

ADAPTACIONES A LA ESCASEZ DE NUTRIENTES

 

La necesidad de hacerse de nutrientes es esencial para el crecimiento de las plantas. Las orquídeas tienen que resolver esto desde el mismo momento en que sus frutos se abren y dejan salir miles de diminutas semillas que son transportadas por el viento. Para facilitar el transporte, algunas son membranosas o aladas y su embrión no tiene las reservas alimenticias que gozan otras plantas. Esto tiene una razón, hacerse menos pesadas para poder ser transportadas por el viento. La falta de reservas de las semillas de las orquídeas tiene un efecto sobre su éxito reproductivo. Ya que si caen en un lugar poco adecuado, la semilla no germina, o la pequeña orquídea no tiene chance de sobrevivir. En fin, las orquídeas deben tener lugares muy restringidos para germinar y si no tienen reservas en sus semillas, como un aguacate o un mango, sus posibilidades de sobrevivir se hacen muy complicadas.

 

¿Cómo han hecho las orquídeas para sobreponerse a esta realidad? Entrando en el negocio de la simbiosis. Las orquídeas tienen una relación con unos hongos llamados micorriza que se insertan en las raíces de las plantas y permiten que éstas obtengan nutrientes que el hongo puede generar a cambio de energía que este no puede obtener a través de la fotosíntesis. Al caer en un sustrato favorable, donde exista su hongo, engañan a su socio permitiéndole penetrar dentro de la semilla y alimentar al embrión de la orquídea. Es así que las orquídeas extraen más beneficios de su socio que los que ellas aportan. La urgencia de crecer rápido por la falta de nutrientes ha favorecido a estas plantas a engañar a sus socios al inicio del negocio, sin embargo, una vez establecidas, la relación cambia y ambos organismos se hacen interdependientes para sobrevivir. Los hongos micorriza son doblemente beneficiosos, ya que compiten y matan a cualquier hongo patógeno que se atreva a atacar a sus socias. Esta relación es tan mutuamente importante, que muchas orquídeas solo germinan y progresan donde existen sus hongos específicos. 

 

GUARDAESPALDAS Y MERCENARIOS

 

Si para sobrevivir en lugares extremos las orquídeas han evolucionado almacenes para los tiempos malos, algunas se hacen de ejércitos y soldados formidables para defenderse. Las orquídeas del género Coryanthes, que viven en las zonas húmedas de nuestro trópicos forman parte de los afamados JARDINES DE HORMIGAS. En algunos casos, hay hormigas que hasta transportan las semillas de sus plantas favoritas a sus jardines con el fin utilizarlas como mercados y albergues. Las Coryanthes favorecen a las hormigas y éstas las protegen ferozmente de posibles depredadores. 

 

LA SEXUALIDAD Y LAS ORQUÍDEAS

 

El costo reproductivo tiene su razón evolutiva y todos los seres vivos están sujetos a ello. El éxito de las orquídeas no se debe sólo a sus adaptaciones al entorno, sino al sexo; y esto las hace las maestras de la seducción. Para un ratón, su reproducción es explosiva si se la compara con la reproducción de un elefante o un ser humano. Los ratones son de vidas cortas, pero en el tiempo en que vive el hombre, una pareja de ratones puede haber generado millones de generaciones de su linaje. El costo reproductivo se mide por el éxito del mismo, que no es más que la perpetuación de los genes parentales a través del tiempo, y que en términos ecológicos se le llama FITNESS. Por tanto, resguardar un linaje no es cuestión de reyes y aristocracia, sino cómo hacen los seres vivos para que sus especies permanezcan a través del tiempo. Podemos decir que las orquídeas son reproductivamente más exitosas que el hombre, pues ya cuentan con más de 100 millones de años sobre el planeta, mientras que la historia del hombre es mucho más reciente. Además, el Homo sapiens es la única especie de hombre moderno existente, contra más de 25.000 especies de orquídeas; y eso es prueba de que, en el sexo, las orquídeas nos llevan la delantera.

 

DE DADIVOSAS Y ENGAÑOSAS, LAS ORQUÍDEAS NO SON NI TAN DULCES NI TAN EMPALAGOSAS

 

En la naturaleza hay plantas hermafroditas con flores que tienen los estambres (órganos masculinos) portadores del polen y el pistilo (órgano femenino) que contiene los óvulos en la misma flor, o las hay con flores machos y hembra en la misma planta. Y otras plantas que tienen flores machos y flores hembra en plantas diferentes y se las llama dioicas. Estas formas de diferenciación en las flores se debe a la importancia genética de la reproducción.

 

Las orquídeas tienen flores hermafroditas pero hasta allí llega cómo comparten con otras plantas el tipo de flor que tienen. Para mantener el éxito reproductivo, las orquídeas no solo deben tener  grandes cantidades de semillas que garanticen la supervivencia de su especie, sino que es de suma importancia que el vigor genético sea insuperable para poder asegurarse la trascendencia y permanencia de sus genes entre la población de otras orquídeas de su misma especie. Por ende, la autopolinización tiene ciertas ventajas, pero es la polinización cruzada la que verdaderamente garantiza que los genes de orquídeas de otras poblaciones distantes puedan llegar, de un lugar a otro, para transferir características favorables entre diferentes poblaciones. Solo así pueden lograr la plasticidad de tener nuevos genes que permitan intercambios favorables entre congéneres que viven muy lejos unos de otros.

 

¿Cómo pueden hacer esto las orquídeas si se encuentran sobre una roca, la rama de un árbol o en el suelo de una sabana? Pues con la ayuda de los polinizadores. Luego viene la pregunta de rigor ¿y qué ganan los polinizadores de las orquídeas, sobre todo cuando casi el 90% de estas plantas son polinizadas por animales que en su mayoría son insectos? Pues las calorías del dulce néctar y las proteínas del polen han demostrado ser recompensa en casi todas las plantas. Pero de las 25.000 especies de orquídeas, entre las cuales un 90% son polinizadas por insectos, hay 18.500 especies de orquídeas que engañan a los insectos de una forma u otra ¡y no los recompensan con nada! Estas plantas han logrado generar estrategias alternas a la alimentación donde el aroma, o la ausencia de néctar, obligan a sus polinizadores a visitarlas y ser efectivos, sin que las orquídeas aporten mucho a su bienestar. Su belleza también nos ha hecho víctima de ellas y el hombre ha realizado cruces que suman más de 100.000 híbridos  en su afán de hacerse un nombre con plantas que otros quieran comprar en lo que hoy día es un negocio gigantesco. Sin duda alguna es increíble que con tan pocas adaptaciones este grupo de plantas se convirtiera en uno de los más exitosos sobre la Tierra.

 

Por: Leopoldo Garcia

 

 

 

 

 

 

 


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