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Tapuy Lodge / Fotografía: Alberto Blanco
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Tapuy Lodge

Álvaro Montenegro

 

Bajo techos de paja muy tupida se encuentra Tapuy Lodge, mixtura perfecta entre lo cómodo, lo moderno y lo autóctono. Visitar este campamento es experimentar que las fronteras no las delimite un muro, sino la Laguna de Canaima, playa de arena fina y blanca, palmeras crecidas dentro del agua y el telón de fondo de los saltos que la han hecho célebre alrededor del mundo. Por todo lo que ofrece, Tapuy Lodge es uno de los tres mejores campamentos de todo el Parque Nacional Canaima.

 

Máxima comodidad en la selva venezolana

 

Cada vez que voy a Canaima me sorprendo con la naturaleza hermosa que envuelve todo el lugar al impregnarlo con un gusto único, puro y virgen. Desde que el avión despega de Ciudad Bolívar y vuela sobre el macizo guayanés, adentrándose en las zonas más recónditas de Venezuela, podemos observar cómo el paisaje cambia y los centros poblados desaparecen. Al sobrevolar el impresionante Cerro Bolívar, símbolo de la extracción de hierro en el país, ya uno se va formando una idea de lo que le espera en Canaima. Siguiendo la ruta aérea, al pasar unas llanuras desoladas, la vista se topa a un lado con el embalse del Guri, el lago artificial más grande de Venezuela y proveedor de energía para casi todo el país. Pasando el río Paragua, comienza la verdadera jungla húmeda guayanesa atravesada por el potente y oscuro río Caroní que nos conduce directo a Canaima.

 

Minutos antes de llegar al territorio del Parque Nacional Canaima, cuando ya llevábamos casi una hora volando en el Cessna de la compañía La Montaña, pudimos observar desde las alturas el salto “Las Babas”, el último gran demonio bravo del Caroní antes de descansar plácidamente al lago del Guri. Un poco más allá, al borde del río, vimos el campamento Arekuna, con su inconfundible  pista de aterrizaje y sus churuatas alrededor de una colina. Mientras descendíamos a nuestro destino sólo nos quedaba franquear el Nonoi tepuy, que parecía desafiar con sus impresionantes riscos a la avioneta en sus maniobras.

 

La panorámica se abría ante nuestros ojos con la visión de la laguna de Canaima y sus saltos Ucaima, Golondrina, Wadiama y Hacha; era como una ilusión refinada de una aventura única. Arriba de la laguna el río Carrao como apurando impetuoso su paso hacia el Caroní que nos guió hasta aquí; a un lado el Kurun tepuy o cero del “zamuro” observando sereno la trayectoria de las aguas; el valle amplio y verde abajo, donde la jungla había parecido retirarse; y uno que otro techo de paja rodeando al aeropuerto, completaba la escenografía única y cautivante que sólo puede encontrarse en este lugar del planeta.

           

Al bajarnos del pequeño aeroplano nos dirigimos con los turistas alemanes que nos acompañaban directo al puesto de Instituto Nacional de Parques, organismo encargado de la custodia del parque y de cobrar un cuarto de unidad tributaria a los nacionales y el doble a los extranjeros, dichosos de visitar un destino turístico único para guardarlo para siempre en el libro de imágenes de sus vidas.

 

El amable y bien entrenado personal del campamento Tapuy Lodge nos esperaba en el terminal de pasajeros, donde venden todos los artículos personales que uno pudo olvidar para el viaje, además de impermeables, repelente, mapas, artesanía, baterías, picante autóctono y hasta comida ligera. Siempre lleno de pasajeros foráneos entrando o saliendo de Canaima, este terminal recuerda lugares exóticos de esos que uno ve en las mejores películas de aventura.

 

En el transporte de la posada recorrimos apenas unos cientos de metros para llegar a un lugar espectacular enfrente a la Laguna de Canaima. Un letrero labrado en madera anunciaba nuestro hospedaje: Tapuy Lodge. La visión desde la entrada fue encantadora y brillante. Techos de paja muy tupida, con unas ventanas pequeñas insertadas en una pendiente, una hilera de habitaciones al ras del suelo que exhibían orgullosas un espacio con hamacas y sillas para descansar en su fachadas, un par de churuatas muy grandes que fungían de comedor y áreas sociales, jardines envolviendo con un tinte de teatralidad todo el terreno y lo mejor: La Laguna de Canaima al finalizar la parcela, con su playa de arena fina y blanca, palmeras crecidas dentro del agua y el telón de fondo de los saltos que han hecho célebre esta laguna alrededor del mundo. El campamento tiene 16 habitaciones comodísimas, con aire acondicionado, baños impecables, agua caliente y decoración que traduce el buen gusto de siempre de la gente de Casa Tropical, operadores del establecimiento.

 

Después de una hora de descanso, al cual nos obligó el bochorno del mediodía, y de leer unas cuantas páginas de la magnífica obra de Balzac “César Birotteau”, fuimos a la churuata principal de la posada para almorzar antes de salir de excursión. Comida casera honesta y bien sazonada, atención impecable y alegría brillante, precedieron un corto viaje en curiara al otro lado de la laguna, pasando cerca de la vieja central hidroeléctrica y de los saltos Ucaima, Golondrina y Hacha.

 

Atracamos en la isla Anatoly, cerca de las churuatas de Bernal Tours, donde un joven indígena nos guió hasta el salto El Sapo. Un camino por la llanura que recorrimos en quince minutos, nos condujo a una zona selvática por donde penetramos a las entrañas del salto, y lo franqueamos por debajo de la caída de agua. Como no había llovido en semanas, la aventura se hizo fácil y sencilla. He ido en temporadas de lluvias, cuando el paso por debajo de la cascada se convierte en una experiencia llena de adrenalina y chapuzones helados.

 

Al final de la tarde, después de haber tomado cientos de fotos repletas de naturaleza única y ríos encantadores, nos regresamos en la curiara a nuestro delicioso campamento. La noche resultó como en ninguna otra parte, una experiencia admirable de simpleza y felicidad. El cielo lleno de estrellas y el rugido de las cascadas al fondo de la Laguna de Canaima, hacían de nuestra estancia en Tapuy Lodge una velada inolvidable. Sin duda alguna podemos decir que este campamento está entre los tres mejores de Canaima.

 

Cómo llegar:

A Canaima no se puede ir por tierra, así que deben reservar en Aerotuy, teléfono: (0212) 212.31.01, que vuela desde Margarita y Ciudad Bolívar, o en las líneas aéreas Transmandú, teléfono: (0285) 632.14.62, y la Montaña, teléfono (0414) 853.26.24 que ofrecen sus servicios desde Puerto Ordaz y Ciudad Bolívar.

 

Coordenadas:

Tapuy Lodge tiene su oficina de reservas, llamada Casa Tropical, en el Centro Comercial Paseo Las Mercedes de Caracas, sector La Cuadra, local 26, teléfono: (0212) 715.65.61, (0212) 977.12.34 www.casatropical.com.ve

 

Dónde comer:

En el campamento todo lo que sirven es bueno. Comida casera y variada, con un toque tropical excelente y jugos naturales deliciosos.

 

Dónde comprar:

Artesanía en la galería de arte indígena Makunaima, al final del campamento y artículos de todo tipo en Canaima Souvenir Shop, muy bien surtida, o en el terminal del aeropuerto.

 

No olvides:

Traer protector solar, sombrero, zapatos de agua y también botas para caminar, ropa fresca y camisas manga larga, para protegerte de los elementos. Un buen libro como “César Birotteau”, de Honorato de Balzac, te hará pasar las horas de reposo en Canaima, mucho más reflexivas.

 

Artículo por: Álvaro Montenegro

Twitter: @alvaromont

www.alvaromontenegro.com 

 

 


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