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Anaconda verde -Eunectes murinus- / Fotografía: Javier Mesa
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La Anaconda, reina deslizante de Suramérica

Cesar Barrio-Amorós

 

Innumerables leyendas se desarrollan en torno a la gran anaconda verde, no en vano se dice que es la serpiente más grande del mundo. Y aunque estén en la cima de la pirámide alimentaria, poseen demasiados enemigos. Tal vez si supiéramos más de ellas lograríamos comprender que su existencia en torno a nosotros nos beneficia más de lo que podríamos imaginar.

 

Un roedor inmenso de tonos rojizos pasta a la orilla del caño seco al margen del morichal. Es mediodía, el sol aturde, y el gran padrote busca la sombra a la orilla del cañaveral. A no menos de dos metros, unos ojos pequeños lo escanean mientras una lengua bífida inhala el aire caliente, buscando rastros de un futuro ágape. Un inmenso cuerpo se halla invisible bajo la somera y maloliente agua, inmóvil pero con músculos tensos y preparados para el más repentino ataque. El roedor se acerca paulatinamente, pastando y revolcándose en el lodo. De repente, un estallido de agua y barro salpicándolo todo, y un mamífero de 60 kg se debate entre la vida y la muerte, con una mandíbula de dientes largos y afilados en su hocico, y unos anillos poderosísimos de puro músculo rodeándolo lentamente. El abrazo dura un tiempo. Pero la vida del chigüire se extingue por momentos, en cada expiración. El abrazo letal le muele los huesos, y a las horas, al tiempo ya de haber  sucumbido, la reina del Llano comienza el trabajoso proceso de tragarse un cuerpo tres veces más ancho que el suyo propio. Mas lo hace sin dificultad, su mandíbula inferior se expande y su piel elástica le permite desencajarse de tal manera que, al rato, nada del rojizo animal queda en el exterior. Y ella, la reina, se oculta del sol para digerir en, varios meses, su bien ganado alimento.

 

Los Llanos constituyen una región extensa de Venezuela y Colombia, generalmente sabanas al norte (en Venezuela) y oeste (en Colombia) del río Orinoco, inundadas durante medio año por algunos de los ríos más impresionantes de América del Sur (Meta, Arauca, Apure…). El paisaje principal consiste en extensiones de pradera cubierta de gramíneas y algunos árboles irregularmente esparcidos y palmas (más forestados al noroeste, llamados los Llanos altos), pero también existe el bosque de galería a lo largo de los ríos, lagunas (esteros) y bosques de palmas (morichales). La fauna típica de la zona está constituida por capibaras (llamados chigüires en Venezuela), osos hormigueros, delfines rosados de río, nutrias gigantes, cientos de especies de aves, pirañas, caimanes y cocodrilos, iguanas verdes, tortugas matamata y, cómo no, la estrella indiscutible del lugar, la serpiente más grande del mundo, la gran anaconda verde.

 

 

Hermosas Constrictoras

La familia de las boas (Boidae)

 

Esta familia de serpientes incluye algunas de las más hermosas, bien conocidas y famosas de todas las serpientes. La colorida boa arco iris (Epicrates cenchria cenchria), la boa tornasol (Epicrates maurus), la elegante boa esmeralda (Corallus caninus), la boa arborícola (Corallus ruschenbergerii), la boa de cola roja o tragavenados (Boa constrictor) y la impresionante anaconda (Eunectes murinus), son todos miembros de la familia Boidae, y ninguna es venenosa. Todas las boas (de la subfamilia Boinae) son conocidas por matar su presa por constricción y asfixia. La subfamilia se encuentra bien distribuida por América (donde no existen pitones), del sur de los EE.UU. a las tierras bajas de Bolivia y norte de Argentina. Las Boas verdaderas también están presentes en Madagascar e islas del Pacífico. Por otro lado, la otra rama familiar (subfamilia Pythoninae) aloja a las pitones, mucho más variadas, y distribuidas a través del Viejo Mundo, de África al sudeste de Asia, Malasia y Australasia. Las boas son una familia compleja de serpientes que comprenden especies terrestres, acuáticas, excavadoras y arbóreas con una amplia variedad de presas. Todas las boas son ovovivíparas, mientras que las pitones son ovíparas. Las boas suelen ser nocturnas, pero algunas especies del Nuevo Mundo pueden ser perfectamente diurnas y nocturnas, como la boa constrictor y la anaconda, que pueden ser vistas activas tanto durante el día como durante la noche.

 

LA SERPIENTE MÁS VOLUMINOSA DEL MUNDO

 

Eunectes murinus es su nombre científico; anaconda verde, serpiente de agua, culebra de agua, caribita, madre de agua, güio, petaca, matatoro, sucurí, yacu mama, camudi, y muchos más nombres son aplicados a través de su amplio rango distribucional, de Trinidad y Venezuela a Bolivia. Esta especie es la más grande entre las anacondas y del continente, y la serpiente más pesada del mundo, superando a otros gigantes como la pitón reticulada en peso, ya que puede alcanzar 200 kg (el récord de peso en el Libro de los Records Guinnes 2004 es de 227 kg).

 

Nunca ha habido consenso sobre cuál, la pitón asiática o la anaconda, es la más larga del mundo. El tamaño máximo de la anaconda siempre es cuestión de hipótesis y rumores. Mientras es generalmente aceptado que pueden alcanzar 8,3 m (Murphy 1997), no existe en ningún museo un espécimen de referencia más grande que esto (el récord de longitud indicado por el Libro de los Records Guinnes 2004 es de 8,45 m pero no se menciona la fuente de información). Es común encontrar personas (especialmente en los llanos) hablando de anacondas de decenas de metros, y como les sucede a los pescadores, es un tema donde fascina exagerar los tamaños. Una piel que se diga tiene 12 metros, al medirse con exactitud arroja un resultado de 6 m; en ese caso, el más extrañado es el propio dueño, quien aseguraba que medía 12 m, y queda decepcionado al comprobar que no es así (caso en Murphy & Henderson 1997). Muchos de los casos históricos (reportados en Murphy & Henderson 1997) protagonizados por científicos, reportando animales hasta de 14 m, e incluso 25 a 30 m, fallan en no haber podido medir la serpiente más que subjetivamente. El caso más destacable es el de Emmet Dunn, importante herpetólogo que vivió en Colombia, y creyó a pies juntillas el reporte de un geólogo petrolero, quien midió aparentemente de forma correcta una anaconda capturada en el río Meta, de 11,5 m (35,5 pies). En dado caso, la Sociedad Zoológica de Nueva York sigue ofreciendo un premio por una anaconda más larga de 10 m de ¡50.000 dólares! Sólo las hembras pueden alcanzar un tamaño grande; los machos más grandes no superan los 4 m. (Ver casos de confusiones de tamaño bajo “Reproducción”).

 

Otro tema a destacar es el de las pieles de anaconda, que la gente reporta inmensas, como la de 29 pies (Robertson 1998), o las reportadas en Murphy & Henderson (1997). Hay que tener en cuenta que una piel de serpiente, una vez separada de la carne, salada y estirada, puede mostrarse hasta un 30% mayor de su longitud original, dando así la impresión de que la serpiente es mucho mayor de lo que en realidad era.

 

El color más común de la anaconda es verde oliva en el dorso, con manchas negras redondas, y los flancos adornados por ocelos amarillos rodeados por un anillo negro; la barriga es amarilla manchada de negro como un tablero de ajedrez; unas estrías rojas y negras en cada lateral de la cara inmediatamente detrás del ojo es un rasgo importante para distinguir entre las especies de anaconda.

 

¿DÓNDE HABITAN LAS ANACONDAS?

 

Las anacondas son serpientes acuáticas. Les gusta estar con todo su cuerpo bajo agua, sólo con los ojos y narinas por encima de la línea del agua. Si se solean, normalmente es a no más de un metro del agua. Casi todas sus actividades son en el líquido elemento. Las anacondas que viven en los ríos nunca pierden su acceso al agua, mientras que aquéllas que habitan pantanos toman el riesgo de deshidratarse cuando éstos se secan. Algunas veces se entierran y estivan durante meses en el barro hasta que el pantano se llena con agua nueva. Sin embargo, se han visto anacondas muertas en esteros secos, lejos del agua. Es bastante común ver anacondas enrolladas que se calientan bajo el sol, en las orillas del río, o incluso protegidas por la sombra. Les gusta también buscar refugio en madrigueras y huecos naturales donde son fáciles de encontrar en la extrema estación seca, a lo largo de ríos y caños. Durante la estación de lluvias, se extienden a través de sabanas inundadas, y son difíciles de localizar.

 

La Eunectes murinus tiene una distribución continua desde Venezuela nororiental y Trinidad hasta Bolivia, a través de las cuencas del Orinoco y Amazonas. No se conoce actualmente al oeste de los Andes. En Venezuela, se encuentra a lo largo y ancho de las tierras bajas de los estados Sucre, Monagas, Anzoátegui, Bolívar, Amazonas, Apure, Barinas, Guárico, Cojedes, Portuguesa y, probablemente, la parte sur de los estados Aragua y Carabobo.

 

¿CÓMO SE ALIMENTAN?

 

Uno de los temas más atractivos sobre las serpientes grandes es acerca de sus hábitos alimenticios. ¿Qué puede comer una serpiente grande? En primer lugar, es necesario clarificar que la anaconda es una serpiente constrictora, de la misma familia que boas y pitones, no venenosa. La manera de matar sus presas es por constricción, lo cual significa que pueden esperar durante horas, y a veces días o semanas, ocultas bajo el agua o entre la vegetación, con sólo sus orificios nasales y ojos fuera, y atacar de repente con una velocidad infernal, en una distancia corta atrapar a la infortunada presa, e inmediatamente rodearla con sus anillos alrededor del animal hasta que exhale su último aliento, debido a la asfixia.

 

Las presas dependen del tamaño del captor. Los juveniles cazan mamíferos pequeños, ranas, invertebrados grandes y, mientras crecen, las presas también lo hacen respectivamente. Una hembra de 6 metros, puede tragar un capibara o un cerdo grande. Y aunque las historias abundan sobre anacondas que tragan vacas y toros, no existe documento fehaciente sobre ello en Venezuela.

 

¿SUS ENEMIGOS?

 

Se cree que las anacondas están en la cima de la pirámide alimentaria. Sin embargo, tienen muchos enemigos, sobre todo cuando son jóvenes, son devoradas por muchos pájaros  (cigüeñas, rapaces, garzas, etcétera), caimanes de anteojos, ocelotes, y una amplia variedad de mamíferos carnívoros. Uno de los rasgos más llamativos en muchas anacondas de todos los tamaños es la cantidad de heridas, viejas o recientes, que muestran. Muchas son hechas por pirañas (Serrasalmus o Pygocentron) que, al parecer, muerden y sueltan el animal, dejando una herida abierta. Otras son realizadas por caimanes, una presa poderosa que puede ofrecer una severa resistencia. Sorprendentemente, las anacondas curan bien, y muchas muestran viejas cicatrices con la forma de una media luna debido a las pirañas, o heridas lineales paralelas debido a los caimanes. Algunas pueden morir de tales heridas. Las anacondas también pueden ser caníbales. Rivas & Owens (2000) muestran tres casos, dos de ellos de hembras que han comido machos más pequeños al final de la época de reproducción. Estos autores especulan que las hembras pudieran comer a los machos inmediatamente después de la cópula, ya que probablemente ellas no coman nada durante la gestación.

 

Pero claro, el enemigo principal de anacondas es el ser humano. Como casi todas serpientes encontradas, las anacondas son eliminadas sistemáticamente por la gente. Se ven frecuentemente  aplastadas en carreteras (sabiendo que los automóviles nunca se detendrán para evitar atropellar una, a no ser que sea demasiado grande y el riesgo de pasar por encima sea mayor para el conductor), muertas por campesinos que trabajan en el campo, e incluso he visto a un pescador que quemó con gasolina un rollo completo de anacondas copulando (¡demasiado tarde para hacer algo!). Esto está cambiando por lo menos en áreas con una fuerte presencia ecoturística.

 

¿PELIGROSAS AL SER HUMANO? 

 

Como cualquier animal, a las anacondas no les gusta ser molestados por nadie. Por tanto, se defenderán enérgicamente mordiendo y defecando al manejarlas. La mordedura no es venenosa y, dependiendo el tamaño, puede ser como arañazos de gato o como una mordedura de Dobberman; además, debido a su vida acuática, la boca contiene bacterias que pueden infectar gravemente la herida. Las anacondas de más de cinco metros pueden causar lesiones severas, y los largos dientes pueden alcanzar los huesos en una mano. Una mordedura infectada puede resultar en un serio percance con cuidado hospitalario.

 

Unos pocos casos se refieren en la literatura sobre ataques de anacondas. Uno aparece en Murphy (1997), involucrando a una muchacha joven atrapada a través de su traje de baño, y salvada por sus hermanas. El tamaño de la anaconda no se menciona. Rivas (1998) comentó sobre dos ataques a sus ayudantes durante estudios del campo en los pantanos de un Hato (rancho ganadero). Una de las anacondas midió 5,04 m, mientras la otra 4,45 m. Rivas (op. cit.) cree que ambos ataques eran intentos predatorios.

 

¿Pero, puede una anaconda tragarse a un ser humano? Potencialmente, una anaconda de seis o más metros podría tragar a un ser humano pequeño fácilmente sea un niño, o un adulto de pequeño tamaño, pero animales gigantes de siete u ocho metros podrían tragar cualquier forma humana adulta. Para eso, la persona debería estar completamente dormida o borracha, y el animal empezaría oliendo a través de su lengua a la persona inmóvil, capturando la cabeza con su boca, rodeándola con sus anillos en unos segundos, y estrangulando a la víctima infortunada durante algún tiempo, hasta que se volviera una masa informe. Entonces, empezaría a tragar a la persona, como haría con cualquier otra presa de tamaño similar. Para ello, el animal necesitaría al menos algunas horas. La digestión podría tardar algunas semanas o incluso meses.

 

Historias sensacionales de anacondas atacando humanos se han referido en literatura popular por centurias, aunque pocos tienen visos de realidad.

 

Afortunadamente, ningún informe así existe en Venezuela, aunque pueden encontrarse muchos rumores de gente desaparecida, sobre todo indígenas y llaneros, atribuida a las anacondas.

 

¿CÓMO SE REPRODUCEN?

 

Como se ha comentado, algunas de las leyendas preferidas sobre anacondas son aquéllas acerca de su tamaño… ningún llanero admitirá que las anacondas sólo pueden alcanzar 8, o quizás 9 m. Todos ellos han visto por lo menos una vez en sus vidas anacondas de 15; 20 o incluso 40 m. ¡Y es imposible discutir sobre eso! ¡Ellos tienen razón, y usted es un "gringo" que no sabe nada! Una vez, un llanero vino rápidamente a nosotros, y dijo que había visto una anaconda enorme de por lo menos 20 m. Y que sabía donde estaba. Así que corrimos hacia el lugar, y después de algunas horas buscando en los pantanos, vimos realmente un rollo asombroso de anaconda, probablemente 20 m; sí, pero no una, ¡sino 14 anacondas!, 13 machos alrededor de una hembra grande. Ésta es la manera cómo las anacondas copulan.

 

En la estación seca, las hembras liberan feromonas que atraen a los machos que se hallen a kilómetros a la redonda. Uno encuentra la hembra y se queda días (o incluso semanas) con ella. Ya que el tiempo no importa, muchos otros machos son atraídos también, produciéndose esas asombrosas concentraciones de varios machos alrededor de la misma hembra. Esta orgía es una lucha tranquila entre machos (no son agresivos entre ellos), todos intentando introducir uno de los hemipenes en la cloaca de la hembra. Ellos no se atacan, sólo esperan su turno, y quizás, después de algunas semanas, todos han copulado con ella. Una vez los machos terminan, uno por uno suelta a la hembra y se marcha. La hembra, así, retiene el esperma de muchos machos, y la descendencia puede ser de origen mixto.

 

Un rasgo interesante de las anacondas, como en muchos otros boidos, es la presencia de uñas pequeñas a ambos lados de la cloaca, que son más grandes en los machos que en las hembras. Estas garras son móviles, y ayudan el estimular la cloaca de la hembra para la recepción;  también son una prueba importante de evolución, porque revelan la presencia de extremidades y dedos con garras en las serpientes que evolucionaron directamente de los saurios. Después de 6 a 7 meses de embarazo, la hembra puede dar a luz de 8 a 82 anacondas bebés (normalmente 20 o 40). Las anacondas recién nacidas normalmente miden de 60 a 80 cm, son de un color más claro (amarillo luminoso), y muy agresivas.

 

¿ESTÁN AMENAZADAS LAS ANACONDAS EN VENEZUELA?

 

Poco se sabe y mucho más es necesario entender sobre el papel que las anacondas juegan como uno de los depredadores máximos de la Orinoquia y Amazonía. Los otros son: el jaguar, el puma, el cocodrilo del orinoco, el caimán de anteojos, el delfín rosado, y la nutria gigante. Después de la desaparición casi total de los dos depredadores más grandes, el jaguar y el cocodrilo, y después de que pumas y nutrias también se rarificaran, las anacondas y caimanes se convirtieron en los principales depredadores. El inmenso ecosistema del llano depende principalmente entonces de dos depredadores principales, y de los carroñeros (pirañas, buitres y otras rapaces), para mantener el ecosistema limpio y saludable. La alteración antrópica, por supuesto, ha cambiado las interacciones entre presas naturales y depredadores, con la introducción de ganado, el exterminio de venados y capibaras, y la sobrepesca. Hay todavía algunos ecosistemas casi intactos en los Llanos; por ejemplo, en Parques Nacionales e inmensos hatos dedicados a la preservación natural. Muchas áreas privadas dedicadas a la conservación (como hatos), se hallan alterados, aunque la caza no se permita, debido a la existencia de ganado; ningún depredador puede vivir allí y, por ende, otras presas como capibaras y venados aumentan su número natural a mucho más de lo naturalmente permitido. Las anacondas, así, se vuelven una parte muy importante de la selección natural como depredadoras.

 

Siempre es difícil proteger o intentar defender el punto de vista de la serpiente, pero algo está cambiando, nosotros veíamos más anacondas muertas hace unos años que ahora. Las personas no las usan ya casi como remedio natural, ya que se piensa que la grasa es milagrosa para la reuma.  No obstante, hemos registrado muertes de anacondas con el único interés de conseguir su grasa, que se vende a un precio altísimo.

 

Las anacondas son todavía bastante comunes en algunas zonas. Interminables pantanos defendidos por toda suerte de mosquitos y zancudos que no permiten la presencia de humanos, son un hábitat que parece perfecto para las serpientes gigantes. También los ríos grandes y los afluentes pequeños ofrecen muchas oportunidades a las anacondas para vivir y esconderse sin mucha complicación.

 

Lo más importante es convencer a las personas a proteger su herencia natural, a través de campañas, carteles, conferencias en las escuelas locales, y mostrando que las anacondas, con la restante fauna, son una parte inherente del área, no ofrecen peligro, y representan un gran y lucrativo atractivo turístico.

 

¿OTRAS ESPECIES DE ANACONDAS?

 

Sólo tres especies más de anaconda son conocidas, siendo muy similares entre sí, pero más pequeñas. Tal es el caso de la Eunectes notaeus Cope, la Anaconda amarilla, que es más pequeña (máximo cuatro metros) y vive en la cuenca de los ríos Paraguay-Paraná (norte de Argentina, Paraguay, Bolivia, y sudoeste de Brasil). La Anaconda brasileña, Eunectes deschaunseei Dunn et Conant, también pequeña (máximo 2,5 m) es conocida de la boca del Amazonas a la Guayana Francesa, es simpátrica con E. murinus. Muy recientemente se ha descrito otra especie de anaconda de Bolivia, E. beniensis (Dirksen 2002; Dirksen & Böhme, 2005), también de pequeño tamaño (máximo 4 m), y coloración característica. Otro nombre de anaconda, (E. barbouri Dunn et Conant) ha sido pasada a sinonimia de E. murinus por Strimple et al (1997) y Dirksen & Böhme (1998).

 

Por: Cesar Barrio-Amorós


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