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Estancia La Cañada en Mérida / Fotografía: Alberto Blanco Dávila
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Estancia La Cañada

Álvaro Montenegro

 

Aprovecha hoy mismo para que comiences a planificar tus vacaciones de ensueño en nuestro paraíso local. Esta vez el destino es el cálido frío merideño. Toma nota de las mejores opciones para que no desperdicies ni una sola oportunidad de disfrutar al máximo tu descanso y el de tus seres queridos.

 

Felicidad en los páramos merideños: Estancia La Cañada

 

Viajar a los andes venezolanos es toda una aventura para el cuerpo y para el alma. Seguramente el aire puro de las montañas y el frío que invade todos sus rincones, hace que el páramo se convierta en un lugar en donde es imposible escaparle a la felicidad; los sentimientos entre las parejas se enaltecen y el afecto entre las familias o los grupos encuentran siempre una armonía delicada entre la neblina. Definitivamente, los Andes venezolanos poseen una magia tierna, difícil de encontrar en otros lugares.

 

Una de las mejores opciones de alojamiento en los páramos merideños es la Estancia La Cañada en la Hacienda Escagüey. Esta es una posada que forma parte de la hacienda de una reconocida familia de la zona, que con dedicación y entusiasmo se han dedicado desde hace muchos años a recibir a los visitantes a esta bella región andina. La familia Araujo comenzó recibiendo en su finca, ubicada en el pueblo de Escaguey, a partir del año 1982, a niños y jóvenes de todas partes de Venezuela en su campamento vacacional “Timotocuicas”. Allí, muchas generaciones de chicas y chicos han dado sus primeros pasos en la aventura, el montañismo, excursiones a caballos, escalada, pesca y otras actividades diseñadas especialmente para ellos, en un ambiente sano y natural. Pero la vocación de alojamiento tomó una nueva dimensión cuando, en el año 1992, la familia decide abrir una posada para turistas en lo alto de sus predios, en medio de un valle estrecho y precioso.

 

La posada se compone de varias construcciones en piedra y madera, con techos de tejas, rodeadas de extensos prados con grama muy verde, que limitan con un río que baja del alto páramo de agua helada y pura. Entre esos jardines hay un parque infantil, una sala de juegos y una cancha de bolas criollas, como para que los visitantes no olviden que vinieron a divertirse. Desde la puerta de la casa principal, en algunas temporadas se pueden apreciar a lo lejos las cumbres nevadas de los Andes, en cualquier mañana clara. Hacia arriba del valle, detrás de la casa principal, se encuentran las habitaciones y unas cabañas preciosas que resultan ideales para pasar unos días felices.

 

Aquí el único sonido que escucharás es el que produce el agua del riachuelo a lo lejos, chocando con las piedras de su cauce y las muchas especies de aves que visitan sus jardines y flores. Todo el paisaje es de una perfecta simplicidad, y parece copiado de una tarjeta postal, de esas que invitan a montañas lejanas.

 

En el edificio principal está la recepción, el restaurante, un bar definitivamente acogedor y un salón para convenciones. La chimenea del salón principal, anima con su calor al espíritu de conversación durante las noches frías. Toda la posada refleja el buen gusto de la familia y Maritza, una de las hijas que vive allí con su esposo y niñas, asegura que el ambiente sea ingenuo y puro, lleno de una gracia conmovedora. Al llegar a la posada te sentirás como visitando a unos parientes andinos educados y amables que no veías desde hace tiempo, y te alegras enseguida por haber tomado unos días para visitarlos.

 

Yo he clasificado este albergue varias veces como la mejor posada para ir con niños en toda Venezuela, precisamente por ese sentimiento cálido tan fino y verdadero que transmiten sus propietarios a todos los huéspedes.

 

Definitivamente la Estancia La Cañada es un lugar ideal para alegrar los sentidos y el alma, porque aquí disfrutarás de lo mejor de los parajes montañosos de Venezuela, de un clima perfecto para el afecto y de un pueblo andino siempre sereno y agradable, que con su delicadeza te invita a regresar siempre, y a que recuerdes lo bello que que son sus montañas y páramos.

 

CÓMO LLEGAR:

La Estancia La Cañada está ubicada muy cerca del pueblo de Escaguey, en la carretera trasandina del estado Mérida, entre Mucuchíes y la ciudad de Mérida. A unos 35 minutos de la capital del estado. La mejor referencia es “La Casita de la Miel”, que es un comercio enclavado en una curva de la carretera, desde el pueblo de Escaguey hacia Mucuchíes. La primera entrada después de éste negocio, hacia lo alto de la montaña, conduce a la posada. Hay un letrero, pero es pequeño y fácil de pasarse.

 

COORDENADAS:

Posada Estancia La Cañada, la mejor opción de alojamiento por toda esta zona. El teléfono para reservaciones es el (0212) 963.79.51. Pregunta por María Susana Araujo, que es la persona más amable y profesional que puedas imaginar. La página Web de la posada es: www.escaguey.com.

 

DÓNDE COMER

En la posada se come excelentemente bueno y alta gastronomía, no tienes que salir de allí para nada. Si vas a hacer excursiones por los alrededores, entonces almuerza un día en “La Casa del Páramo”, que es una tienda de artesanías en el pueblo de Apartaderos, con  un comedor en la parte de atrás. Pide una pizca andina, que las preparan muy bien allí.

 

DÓNDE COMPRAR:

La Casa del Páramo es sin dudas la mejor tienda de artesanía de todo el estado Mérida. La notarás desde la carretera porque es una casona colonial rosada pasando Apartaderos, que tiene una talla enorme en la puerta. Aquí Yovani Navas te enseñará piezas únicas hechas con cerámica de “Los Guáimaros”, o figuras talladas en madera por los artistas de Tabay, además de una gran cantidad de objetos autóctonos. Nada importado, todo merideño. La tienda es enorme y está repleta de recuerdos maravillosos.

 

NO OLVIDES:

Lleva un buen libro clásico para leer, como Bonjour Tristesse que escribió Francoise Sagan a los 18 años, y se ganó el premio de la crítica literaria francesa de ese año.

Por: Álvaro Montenegro

www.alvaromontenegro.com

 

 

 


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