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El Salto Angel / Fotografía: Javier Mesa
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Tras la huella del Salto Angel

Charles Brewer-Carias

 

 

Durante la época de lluvia, surgen entre las nubes que usualmente cubren la parte superior de un cañón formado por el rio Churún, situado en la parte norte del Auyantepui, al menos medio centenar de cascadas de gran altura. Cuando hay buen tiempo y a unos diez kilómetros dentro de este cañón se puede observar desde abajo como desde un espolón de roca que sobresale en el borde de la margen izquierda, se desprende un hilo de agua  que tiene una caída libre y sin obstáculo de 807.11 metros y un desnivel total de casi un kilómetro (979 m), el cuál la convierte en la cascada más alta del planeta. El nombre de “Angel” con el cual se ha conocido este salto desde su descubrimiento no obedece a razones celestiales, sino que este fue el nombre que el Ing. Heny y el geólogo Francis “Shorty” Martin sugirieron para honrar a su descubridor, el piloto Jimmie Angel que lo había estado dando a conocer al mundo a partir del año de 1935.

 

En vez de iniciar este estudio sobre el origen del nombre del Salto Angel con el relato de los personajes que de alguna manera permitieron a su descubrimiento, hemos considerado oportuno mostrar las evidencias cartográficas que permiten conocer como, cuando y donde apareció escrito por primera vez el nombre de la caída de agua mas alta del mundo, que se origina por un río que nace en la cumbre del altiplano del Auyantepui, desde donde se desprende hacia un valle encajonado donde corre el río Churún, que lleva su agua hacia el río Carrao y después hacia el río Caroní , por donde sus aguas alcanzan el Orinoco.

 

La primera noticia de la existencia de este cerro el Auyán o de los Audánes (demonios), que es conocido ahora como Auyan-tepui en lengua Pemón, (ya que la palabra tepui equivale a nuestra palabra montaña), apareció por primera vez en la cartografía de Guayana como un modesto promontorio que quedó identificado como “Cerro Auyan” en el centro de un mapa dibujado por el fraile Capuchino Carlos de Barcelona en 1779 (3). Este curioso mapa fue el resultado de los apuntes sobre las desventuras que padecieron los misioneros Capuchinos fray Benito de la Garriga y fray Tomás de Mataró, quienes después de explorar los “frescos prados de la Parima” en 1772 se vieron obligados a huir de unos salvajes indios “Paraguayanos”, quienes durante semanas los hostigaron incansablemente gritándoles que se detuvieran porque:  ¡“tan solo queremos matarlos y nada más”…! (10, p.117).

 

La presencia de un salto de dimensión extraordinaria en la geografía oral venezolana se inició como un rumor que interesó a muy pocos ciudadanos, aunque se esparció bien entre los mineros que trabajaban por los alrededores de Urimán y del cerro Yauyangtepui en 1933  (7,p. 248) y su descubrimiento se inicia después de que el 18 de noviembre de ese año un minero de apellido Angel, que había sido piloto acrobático, informara que había visto un “salto de una milla de alto” durante uno de los vuelos que había realizado sobre el Cerro Auyan, para tratar de reencontrar un paraje montañoso y remoto donde él habría aterrizado antes en 1921 para recoger una bolsa repleta con 30 kilos de pepitas de oro. Esta información queda documentada por el escritor y minero Dennison al referir en su libro “Devil Mountain”, que el 25 de marzo de 1935 el piloto Jimmie Angel lo había invitado a volar para mostrarle “su salto” desde el aire (7, p. 28 y196). 

 

Sin embargo, es a partir de 1937 cuando ese salto comienza a conocerse internacionalmente y ese nombre es aceptado por los participantes de tres expediciones que en 1938 eligieron al Cerro Auyantepui como centro de sus actividades (1, 10 y 23), pero el nombre Angel no sería considerado como un topónimo geográfico sino después de que apareciera impreso en un mapa con carácter “Oficial” el diciembre de 1939, que el Ministerio de Fomento publicó el “Mapa-Croquis Geológico de la Gran Sabana y regiones adyacentes” que acompañó al “Informe de la Comisión Exploradora de la Gran Sabana” (1 y 2), que fue preparado por los exploradores que mediante el Decreto Presidencial del 17 de diciembre de 1938 (12) fueron designados por Presidente Eleazar López Contreras para explorar la Gran Sabana.

 

Resulta curioso que en el mapa resultante de la expedición de Phelps y Tate publicado en 1938 (23), se muestra mediante unas líneas punteadas el lugar donde estarían los saltos Churún y Angel que ellos habían pensado alcanzar durante su expedición (17), a pesar de que ellos conocían muy bien la ubicación del salto y del lugar donde Angel y Heny habían sufrido el accidente en la montaña. Además de esto el nombre del Salto Angel había sido popularizado en las noticias nacionales e internacionales. Por lo que la única explicación para este silencio cartográfico de Tate y Phelps, es que eso habría sido una condición impuesta por los miembros de la Comisión Presidencial para la Exploración de la Gran Sabana que también se encontraban en la región, y habrían considerado que la responsabilidad de dar a conocer el topónimo de un salto tan importante debía corresponder a la expedición Oficial; como efectivamente ocurrió pocos meses mas tarde cuando apareció el “Mapa-Croquis Geológico de la Gran Sabana” y unas fotografías del Salto Angel acompañando al Informe de la “Comisión” (1 y 2). Una vez que aparece este mapa oficial, la información que contiene fue empleada como base para dibujar la carta “Roraima” editada por la American Geographical Society de New York en 1940 (3). Pocos años mas tarde, al agotarse la edición del Informe de la Comisión Exploradora , el Ministerio de Minas e Hidrocarburos hace una reimpresión en 1953, donde al pie de la aerofotografía del Salto lograda por Carlos Freeman aparece escrito: “Salto Angel, bautizado en honor a su descubridor James Angel”  (2).

 

Cuando el ornitólogo William H. Phelps dictó el 7 de octubre de 1937 una conferencia en la Sociedad de Ciencias Naturales para exponer el proyecto de una expedición con el propósito de llegar hasta  la cumbre del Auyantepui junto con el Dr. G.H.H. Tate del Museo de Historia Natural de Nueva York (quien ya había explorado las cumbres del Roraima y del Duida); expresó que su ansiedad por alcanzar la cumbre de esta montaña inexplorada había sido generada por unas  fotografías que el Ingeniero Gustavo Heny, había obtenido de los sucesivos niveles de esa meseta durante su ascenso a la cumbre, así como por una fotografía del  salto tomada desde el avión de Angel: “que creo que puede ser uno de los mayores del mundo y la vista de la citada fotografía me ha impresionado a tal punto, que siento el mas vivo anhelo de obtener una ampliación de ella” (15, p.262).   

 

Pero el texto de aquella conferencia donde Phelps anunciaba el ambicioso proyecto para estudiar la posición del salto, así como para colectar las aves y plantas que hallarían en las diversas zonas altitudinales y en la cumbre de la meseta, fue transcrito y publicado por Alfredo Jahn luego de finalizar la expedición de Phelps y Tate (22-Nov-37 al 15-Mar-38) (15); y esto nos permite entender como entonces tuvo lugar una importante coyuntura histórica; ya que con esa expedición organizada y financiada por Phelps y Tate, los científicos norteamericanos estaban tratando de adelantarse a otra expedición (4-Mar al 22-Julio de 1938), que era igualmente multidisciplinaria pero que estuvo financiada por el gobierno nacional y fue dirigida por los geólogos Santiago Aguerrevere, Víctor M. López, Carlos Delgado O. y Carlos A. Freeman, que se hicieron acompañar por topógrafos y astrónomos para realizar un mapa de la región y un Informe Oficial que se publicó ese mismo año. Entre esos expedicionarios oficiales participó el Dr. George G. Simpson como etnólogo, quien apenas en un año logró escribir un voluminoso tratado sobre los indígenas Kamaracotos (Pemón) (21). Cabe destacar que poco tiempo después  el Dr. Simpson sería considerado como uno de los más importantes investigadores de la evolución del hombre (22).

 

Pero un evento extraordinario, que evidenciaría como se desarrollaba entonces una suerte de carrera por ser los primeros en explorar la región del Auyantepui  y de la Gran Sabana, tuvo lugar dos días después de que  Phelps dictara su conferencia del 7 de octubre (15); ya que el 9 de octubre de 1937 fue cuando el aviador Jimmie Angel junto a su esposa, Miguel Delgado y el Ingeniero Gustavo Heny quien era el guía, y también financiaba la expedición con Angel, quedarían atascados en un pantano con el avión Flamingo cuando intentaban aterrizar sobre lo que creyeron que era una sabana seca situada cerca del Salto Angel (10). 

 

Resultó fácil determinar por vía de las publicaciones y gracias a las largas conversaciones que tuvimos con Heny, como fue que él y el geólogo Francis “Shorty” Martin decidieron llamar “Angel” al Salto descubierto por James C. Angel (10, p.12), y si bien esa iniciativa fue recibida muy bien por la prensa internacional y aceptada por la mayoría de los que se encontraban en la zona; algunos exploradores sin la nobleza de Heny, o quizás debido a la ignorancia, dedicaron muchos años de su vida a tratar de confundir a la opinión pública, corriendo la voz de que aquel salto habría sido descubierto por otras personas antes de que Angel lo hubiese visto (9, p.12), (20,p.81) y (24, p.26). Esta confusión dio pié a que se comenzaran a emplear algunos nombres indígenas que sonaran mas étnicos o románticos para describir la forma de esa cascada, como: “El salto cae en el sitio mas profundo”, o “El agua que cae en el pozo” y cosas por el estilo, surgiendo así nombres como Churún-merú, o Pacupai-merú, o Kerepacupai-vená con todas las combinaciones necesarias para describir en la lengua Pemón, si una parte del Salto Angel deba ser considerado como un raudal que está separado o no, de la cascada que  se desprende desde lo alto…. 

 

Sobre el nombre “Kerepacupai”, ampliamente favorecido por muchos de los turistas que van a pasear a “Canaima”; este corresponde a algunos de los saltos que hay en la sección norte de la meseta del Auyantepui y que quedó documentado en el mapa de Mundó y Cardona presentado en la conferencia de Phelps de 1937 (17) (ver mapa), pero que está a medio centenar de kilómetros del Salto Angel (6).

 

Con respecto al nombre Churún-merú que también se ha empleado para sustituir  el de el Salto Angel, su origen es algo complejo por que escribe Ruth Robertson en su libro (19, p.305), mas no en su articulo inicial sobre el descubrimiento que publicado por la National Geographic (18). Debido a que en una sola instancia ella indica que los indígenas Kamaracoto, que la acompañaron durante su expedición de 1949, habrían murmurado ese nombre para identificar todas las 53 caídas de agua que  encontraron dentro del cañón del río Churún, incluido entre ellos al Salto Angel, aunque afirmaron que no lo habían visto antes. Todavía hoy en día, según cuenta el historiador Jorge Gonzalez, los Pemón descendientes de aquellos que estuvieron con la Robertson frente al salto, le indican a los turistas que habría que considerar al nombre Churún-vena para identificar a la sección del salto que cae libremente desde el borde del Auyantepui (cascada), pero que se debe considerar como Churún-merú, al agua que chorrea como un “raudal” espumoso que se forma entre las piedras cuando el agua toca el fondo …! (8)

 

Geográficamente, se considera que el salto mas alto del mundo lo genera el Río Angel, que es un afluente del río Churún, pero en el vértice del cañón del Churún o “Cañón “del Diablo” (como lo bautizó Charles Baugham), se encuentra ubicado el verdadero Salto del río Churún, ya que es por allí  por donde se precipita este río desde la meseta. Por lo que es a este salto al que le corresponde el topónimo Churún-merú.

 

Pero acompañando a este Churún-merú cerca de su nacimiento en el cañón que abre de norte a sur la meseta, se encuentra otro salto hermosísimo que afluye por la margen derecha del cañón (recuerden que el Salto Angel le cae por la margen izquierda) y que como este salto aún no tiene nombre, aunque  el río que lo forma lo conocemos como “Río Arcoiris”, hemos considerado que esta caída de agua podría llamarse “Salto Cabuya Heny” para honrar la memoria de este explorador, que además de haber sido un gran conocedor de la Guayana, fue el héroe indiscutible de una saga que finalizó bien porque los salvó a todos pasajeros de una muerte por inanición en el altiplano del Auyantepui

 

La historia del Salto Angel es mucho más compleja de lo que hemos presentado y lamentamos no haber podido extendernos para relatar con detalle la saga sobre el rescate que hizo Gustavo Heny, o para narrar la importancia de las exploraciones geográficas de Juan María Mundó Freixas y su hijo, y para demostrar la confusión en que han incurrido aquellos como Cardona y el purgüero Ernesto Sánchez-La Cruz, que dijeron haber visto otro “Gran Salto” antes.

 

Por: Charles Brewer-Carias

 

 


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