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Mono Aullador (Alouatta seniculus) / Fotografía: Juan Carlos Oteyza
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Los Araguatos (Monos Aulladores)

Alejandra Aponte Fernandes

 

Los araguatos son los primates de mayor tamaño en el continente americano, su nombre proviene de la palabra alouatta utilizada en un dialecto de la familia lingüística Caribe, su significado es “aullador”. Precisamente, estos monos aulladores son popularmente conocidos por sus coros, los más ruidosos entre los primates de todo el mundo; algunos llaneros describen este sonido como una fuerte brisa y hay quienes aseguran que presagian aguacero.

 

Historias de monos en el Llano venezolano

 

Camino a Masaguaral

 

Escapando del caos caraqueño, y luego de cinco horas recorriendo las infinitas carreteras que conducen al corazón de los Llanos, llegué a Masaguaral, un fundo pecuario ubicado en el estado Guárico. Un gran árbol de Masaguaro a la orilla de la carretera es la referencia inequívoca para encontrar el portón de entrada al hato. El camino de tierra posterior, que conduce al área de las casas, se abre paso entre la sabana y revela, poco a poco, el lejano horizonte llanero, la engañosa sabana inundada, los médanos fósiles como vestigios de que hace millones de años estuvo cubierto por mar, los parches de bosque que sobresalen entre tanta planicie, el ganado echado al sol y los mochuelos que surgen de sus hoyos advirtiendo las visitas. Cada vez que me encontraba recorriendo este camino mis sentidos me confirmaban que indudablemente me encontraba en los Llanos.

 

El Hato Masaguaral es un paraíso para cualquier persona que aprecie la naturaleza, ¡y qué decir para un biólogo! En un corto recorrido matutino por el criadero uno puede identificar unas 30 especies de aves y más de 300 en todo el Hato, toparse con los cocodrilos de anteojos o babas que salen a tomar el sol a la orilla de la laguna, ser el espectador del coro mañanero de los monos aulladores, ver una anaconda de seis metros acechando a su presa, e incluso se podría presenciar el ritual de apareamiento del Caimán del Orinoco. Desde 1944 Masaguaral ha colaborado con la investigación científica con fines de conservación. Como prueba consta la extensa lista de proyectos que se han realizado en el hato, abarcando desde aves hasta insectos, donde se han producido y publicado más de 250 artículos de investigación científica.

 

Los monos aulladores de Masaguaral están entre las especies más estudiadas del hato. Fue allí donde se llevó a cabo, durante treinta años, uno de los estudios poblacionales más largos que existen sobre esta familia de primates. No por casualidad la población a la que se le hizo seguimiento durante esas tres décadas fue la misma que decidí estudiar para mi tesis de maestría. Habían pasado diez años desde el último censo en el que se determinó que esta población de aulladores se encontraba en números críticos. Naturalmente, creí necesario comprobar su estado actual, por lo que enfoqué mi proyecto en localizar y censar a cada una de las tropas de aulladores que se encontraban en el área delimitada por estudios anteriores. Para aprovechar al máximo mi tiempo con los monos, quise recolectar también notas sobre su comportamiento y particularmente me interesé en grabar sus coros, por los que son tan bien conocidos.

 

Los primeros días de búsqueda

 

Trabajar con monos significa madrugar para iniciar un largo día de búsqueda. Generalmente, los primates son muy activos al amanecer y al atardecer; los araguatos (Alouatta seniculus) no son la excepción. Antes de que se asome el sol, los aulladores están realizando sus primeros movimientos del día para ubicar el desayuno. Generalmente, desde distancias cortas, se puede escuchar a los monos movilizándose en la copa de los árboles y cortando o jalando ramas tratando de alcanzar algunas suculentas hojas para alimentarse. Su falta de elegancia es una gran ventaja para quienes los rastreamos, si superamos el reto de adelantar nuestro reloj biológico cada día. En teoría, para mi búsqueda contaba con que los monos aulladores también fueran vocalmente activos temprano en la mañana y en la tarde, esto me daría una pista más precisa para encontrarlos. Sin embargo, durante mis primeras semanas de exploración, los monos no cantaron o posiblemente no se escucharon. Algunas personas en el Llano describen el coro de los araguatos como una fuerte brisa. Sabiendo esto, comencé a prestarle atención a cualquier sonido semejante, lo que me llevó a extraviarme varias veces en busca de sonidos que provenían de todos y de ningún lado. Este tipo de búsqueda no tuvo mucho éxito en ese momento, sin embargo más tarde, durante la época de sequía, fue el método más efectivo para localizar a los monos.

 

Existen varias teorías para explicar porqué los araguatos vocalizan con más frecuencia en ciertas temporadas del año. Estas teorías están inevitablemente relacionadas con la función biológica de los coros, sobre la cual a su vez existen muchas otras teorías de las que hablaremos más adelante. En los Llanos la estacionalidad del clima es muy extrema. Durante los cuatro meses de sequía la precipitación es igual a cero, las temperaturas se incrementan un par de grados y una gran parte de la vegetación se queda sin hojas. Por otro lado, en época de lluvia caen aguaceros casi todos los días, las temperaturas son las más bajas de todo el año, las sabanas se vuelven verdes y los árboles están cargados de hojas y frutos. Para los araguatos estos cambios significan que la disponibilidad de agua y alimento no es constante durante todo el año; por ende, deben adaptar su comportamiento de acuerdo a las condiciones cambiantes. En relación a esto, se ha propuesto que los araguatos son vocalmente más activos en época de sequía para defender su territorio de tropas intrusas que podrían menguar sus alimentos en este período de escases. Esta propuesta es válida si asumimos que las vocalizaciones de los monos aulladores tienen un fin exclusivamente territorial.

 

Mi estudio comenzó en septiembre durante la época de lluvia y, de acuerdo o no con la teoría propuesta anteriormente, es un hecho que los monos no estuvieron vocalmente activos, por lo que tuve que recurrir a otros métodos de búsqueda. Creé un sistema de transectas que me permitiera acceder a toda el área de estudio, y realicé caminatas sistemáticas durante las cuales observaba detalladamente el tope de los árboles en busca de monos. Este sistema es particularmente ingrato, requiere invertir mucho tiempo, recorrer largas distancias y generalmente no se dispone de ningún tipo de pista que ayude a dirigir la búsqueda, en otras palabras, se puede estar buscando en donde no hay nada qué encontrar.

 

Los monos aulladores son los primates de mayor tamaño en el continente americano, su cuerpo puede medir hasta 70 centímetros, y si incluimos su larga cola el tamaño se duplica; desafortunadamente, encontrar colas en un bosque no es menos engorroso. A pesar de ser relativamente grandes, su pelaje de color rojizo oscuro los ayuda a camuflarse muy bien entre el follaje verdoso de los árboles. Su comportamiento característicamente elusivo tampoco es de mucha ayuda, generalmente al notar la presencia de un extraño interrumpen su actividad y sigilosamente buscan resguardarse en lo más alto del dosel de los árboles. Allí permanecen paralizados sin emitir sonido alguno. A pesar de todas estas dificultades, añadiendo lo limitado que es el acceso a muchas áreas del hato en temporada de lluvia, la búsqueda sistemática fue el método más efectivo para encontrar tropas de araguatos en esta primera fase.

 

Mi primera tropa

 

Todas las búsquedas frustradas se olvidan al encontrar a la primera tropa. Una mañana, después de una temporada de exploraciones poco exitosas, encontré al otro lado de mis binoculares a la primera tropa de mi estudio. Naturalmente hice lo que debía ¡aferrarme a ellos! Madrugaba todos los días para localizarlos en la misma zona donde los había dejado la tarde anterior, los seguía y observaba durante todo el día tomando metódicamente notas sobre su comportamiento. Esta primera tropa fue la más numerosa de mi estudio y representó un caso importante para comprender la organización social y las jerarquías en el mono aullador rojo.

 

La tropa estaba conformada por trece monos entre los que identifiqué cuatro hembras adultas, tres machos adultos, tres machos sub-adultos, dos machos juveniles y apenas una hembra juvenil. Identificar sexos y clasificar las edades de los monos por medio de observaciones requiere de entrenamiento visual y práctica. Al observar los genitales en la mayoría de los casos se puede notar el sexo de los monos, sin embargo no es siempre posible obtener una vista directa y clara de ellos. Por otro lado, el tamaño corporal es una buena pista para distinguir entre distintas edades, aunque entre sub-adultos y adultos la diferencia puede ser difícil de notar. En estos casos es útil observar otras características anatómicas como el color del pelaje, desarrollo de los genitales, desarrollo de las glándulas mamarias en el caso de las hembras, y el tamaño de la garganta y barba en el caso de los machos. Igualmente, existen criterios relativos al comportamiento como la afiliación con las hembras, agilidad en la locomoción, propensión al juego e incluso la participación en los coros; todas estas características son efectivas para distinguir entre diferentes edades e incluso entre individuos específicos.

 

Es común encontrar a más de un macho adulto por tropa, sin embargo es sólo uno de ellos el que ejerce dominancia y tiene acceso prioritario a todas las hembras fértiles. El resto de los machos raramente pueden reproducirse dentro de su tropa natal, por lo que deben migran a otras tropas cuando alcanzan la madurez sexual. El caso de las hembras es diferente, es común encontrar varias hembras reproductivas dentro de la misma tropa. A pesar de esto, la emigración femenina es tan frecuente como la de los machos, este caso es peculiar del mono aullador rojo. En Masaguaral, estudios previos indican que la competencia entre hembras por las plazas reproductivas es tan intensa como la competencia entre machos por la dominancia. Naturalmente, más hembras reproduciéndose dentro de una misma tropa implica un aumento en el tamaño de la misma que a su vez esta limitado por la cantidad de alimento disponible. La relación es la siguiente: más hembras, más monos, más bocas que alimentar y por consiguiente menos comida por mono. La competencia entre hembras es una forma de mantener un tamaño óptimo de tropa, en relación a la cantidad de recursos disponibles en el territorio.

 

La migración entre tropas no ocurre de un día para otro. El proceso comienza cuando los juveniles, hembras y machos, se acercan a la madurez sexual. En mi primera tropa, de un total de trece monos, habían tres machos que por su edad estimada y comportamiento presumiblemente estaban en esta etapa. La afiliación entre ellos era mucho más fuerte que con el resto de los miembros del grupo, en otras palabras, pasaban más tiempo juntos, dormían juntos e incluso se acicalaban entre ellos. Frecuentemente estos tres solterones se aventuraban a separarse del resto de la tropa y, a pesar de que se mantenían dentro del territorio compartido, podían pasar días antes de reencontrarse nuevamente. Considerando que el tamaño de esta tropa supera el promedio reportado previamente en Masaguaral, es de intuir que estas divisiones de grupo forman parte de un proceso lento de migración que eventualmente dará como resultado la división definitiva de la tropa.

 

La emigración implica costos importantes para ambos sexos. Al dejar su tropa natal y convertirse en individuos solitarios la probabilidad de muerte es naturalmente mayor. Por otro lado, la reproducción se ve retardada ya que el mono solitario debe formar o integrarse a una nueva tropa y esto, por lo general, es un proceso que requiere mucha energía, múltiples intentos y no siempre es exitoso. Además, reproducirse tarde significa reproducirse menos y esto implica un costo importante a nivel evolutivo. Todo esto sin tomar en cuenta la energía perdida en persecuciones y otros encuentros agresivos con machos o hembras de otras tropas. Aún así, en la población de monos de Masaguaral la migración es el principal proceso responsable de la formación de nuevas tropas y del aumento o disminución del tamaño promedio de tropa.

 

Un día en la vida de un mono aullador

 

El día de un Aullador, sin intentar simplificar, consiste en comer y dormir. Despiertan muy temprano en la mañana y se alimentan sin interrupción por un par de horas, luego buscan una rama sombreada para descansar por un par de horas más. Este ciclo se repite aproximadamente cuatro veces por día hasta que llega el atardecer y los monos se retiran a pasar la noche resguardados en lo alto de un árbol. Ciertamente para los aulladores comer y dormir son las actividades predilectas, pero no las únicas. Los más jóvenes invierten parte de su tiempo en acrobacias y otros juegos con sus contemporáneos. A los adultos, en cambio, pocas veces se les ve interactuando con otros miembros de la tropa, a excepción de las hembras que frecuentemente tienen contacto con los infantes y juveniles para cargarlos, amamantarlos o acicalarlos. Considerando que la mayor parte de estas actividades requieren de poca energía podemos imaginar lo inactivos que son los monos aulladores y cualquiera que los haya observado por lo menos media hora puede notar su sedentarismo en comparación con otros monos. Pero, ¿qué hace a los monos aulladores particularmente inactivos? La respuesta está en su dieta estrictamente vegetariana, cualidad que los diferencia entre los primates.

 

Eres lo que comes

 

Es curioso que, habitando las selvas más verdes y exuberantes del planeta, no sea más común el vegetarianismo entre los primates. En América, la familia de los aulladores es única entre los primates en mantener una dieta exclusivamente vegetariana. En su dieta incluyen frutos, semillas, tallos, flores, yemas y una alta proporción de hojas. En el resto del mundo sólo existe otra familia que mantiene una dieta similar, los Colobinos de África y Asia.

 

Las partes de las plantas, especialmente sus hojas, son alimentos muy altos en fibras, indigeribles para la mayoría de los mamíferos. Para digerir la fibra y sacar el mayor provecho nutricional de ella es necesaria la intervención de bacterias fermentadoras. Ésta es la estrategia principal que utilizan las vacas y otros rumiantes para digerir su dieta de gramíneas: tienen un pre-estomago poblado con estas bacterias que pre-digieren la fibra antes de pasar al estómago verdadero donde ocurre la digestión tal y como la conocemos. Este tipo de digestión es lenta y requiere que la fibra sea retenida por largos períodos en el tracto digestivo. Los aulladores no están preparados anatómicamente para la fermentación y dependen únicamente de la digestión ácida para asimilar todo el material fibroso que consumen. Esto significa que no digieren eficientemente lo que consumen y presumiblemente existe una limitación en la cantidad de nutrientes y energía que les es posible extraer de los alimentos. Finalmente, al disponer de energía limitada, el sedentarismo de los aulladores puede ser una estrategia comportamental para mantener su gasto energético al mínimo. Por otro lado, la inactividad de los monos puede ser vista como una consecuencia de lo pesada y voluminosa que son las dietas fibrosas y el tiempo prolongado que se requiere para su digestión. Sea cual sea la respuesta el efecto es el mismo, si hay una ingesta limitada de energía hay poca energía disponible para gastar.

 

“Cuando canta un araguato viene el aguacero”

 

En Venezuela no falta llanero que diga que va a llover cuando escucha a lo lejos las vocalizaciones de estos monos. Los monos aulladores son popularmente conocidos por sus coros, los más ruidosos entre los primates de todo el mundo. De allí la referencia a su nombre común y al género al cual pertenece, Alouatta, que proviene de la familia lingüística Caribe y significa “aullador”. ¡Los aullidos de estos monos se pueden escuchar hasta cinco kilómetros de distancia! Pero este potencial no es gratis, para poder producir un aullido tan potente los monos poseen una garganta realmente expandida, específicamente la hioides, un hueso situado en la parte anterior del cuello, que en esta especie se ha agrandado generando una especie de cámara de resonancia. Esta cámara es considerablemente grande en los machos adultos y su efecto queda claro en los aullidos que emiten. Son los machos los que dan comienzo y fin al coro. Sin embargo, los juveniles y hembras también participan. Es realmente fascinante observar a estos monos reunidos para el atardecer en las ramas de una gran Ceiba, los machos se acercan unos a otros y, en posición, inician el último coro del día, pronto el resto de la tropa se une y facultativamente contribuyen con aullidos y rugidos. Algunas veces los coros se prolongan por horas y pareciera que toda la energía que ahorran en sus actividades diarias la utilizan para producir tales sonidos.

 

Conocer para proteger

 

Mi estudio contribuye con una fotografía de la situación actual de los aulladores de Masaguaral, aproximadamente una década después de que se realizó su último censo en 1999. En tan sólo diez años, desde principios hasta finales de los noventa, el número de aulladores en Masaguaral pasó de 349 a 90 monos ¡Una cuarta parte del tamaño máximo registrado! En el año 2010, conté 67 monos distribuidos en diez tropas dentro del área de estudio. Los grupos que encontré fueron en su mayoría tropas pequeñas con un sólo macho, una sola hembra, y una o ninguna generación descendiente. Esto sugiere que actualmente los aulladores se encuentran en un proceso de formación de nuevas tropas, que eventualmente experimentarán nuevos nacimientos, aumentaran de tamaño y esto se reflejará en crecimiento poblacional.

 

Los procesos de crecimiento son lentos, lamentablemente mucho más lentos que los que causan el colapso de una población. Los estudios a largo plazo son necesarios para ver el panorama completo. En el caso de Masaguaral, los treinta años de datos recolectados permiten visualizar y comprender cómo fluctuó la población de aulladores y cuales fueron las variantes que la llevaron a crecer, estabilizarse y finalmente a colapsar. Aún más, es posible predecir que pasará con la población analizando su composición en un momento determinado, como lo hice en mi último estudio.

 

Todo el conocimiento que aporta este tipo de estudios, además de saciar a los más curiosos, es realmente valioso al momento de tomar decisiones para la conservación. En el caso del mono aullador, saber de qué se alimentan, cuándo se reproducen y qué tipo de hábitat utilizan ayuda a dirigir el esfuerzo para la protección de su hábitat y la prohibición de la caza. Más valioso aún, saber cómo responden estas poblaciones a fuertes sequías o épocas de abundancia permite tomar medidas pertinentes en los momentos más favorables. El conocimiento es lo que diferencia una decisión educada de una suposición salvaje y para que los esfuerzos de conservación sean efectivos necesitamos más decisiones educadas. 

 

Artículo por: Alejadra Aponte Fernandez


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