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Médanos en Península de Paraguaná / Fotografía: José Ochoa
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Santuario de Fauna Silvestre de Paraguaná

José Ochoa

 

Paraguaná posee características excepcionales al resto de las regiones de Venezuela, su belleza paisajística y su particular biodiversidad le han otorgado la suerte de ser objeto de importantes iniciativas destinadas a la protección de su patrimonio natural, como la declaratoria del Parque Nacional Médanos de Coro, el Monumento Natural Cerro Santa Ana, el Refugio de Fauna Silvestre y Reserva de Pesca Boca de Caño, el Santuario de Fauna Silvestre Cuevas de Paraguaná (compuesto por cuatro cuevas donde se refugian colonias de murciélagos de suma relevancia en lo socioeconómico y ecológico), y una figura no oficial denominada hasta ahora Reserva Biológica de Montecano.

 

Un ejemplo de gestión ambiental con base social

 

Ubicada en el extremo norte del estado Falcón y en un espacio geográfico que incluye el punto más septentrional del territorio continental venezolano (Cabo San Román), la Península de Paraguaná brinda al mundo un escenario de bellezas paisajísticas, gente amable y una diversidad biológica llena de particularidades; lo que ha servido como fundamento para su decreto en el año 1974 como Zona de Interés Turístico Recreacional. Las características excepcionales de esta región han motivado inspiraciones artísticas y culturales, además de importantes iniciativas destinadas a la protección de su patrimonio natural, incluyendo la declaratoria del Parque Nacional Médanos de Coro, el Monumento Natural Cerro Santa Ana, el Refugio de Fauna Silvestre y Reserva de Pesca Boca de Caño y el Santuario de Fauna Silvestre Cuevas de Paraguaná, así como de una figura no oficial denominada hasta ahora Reserva Biológica de Montecano, la cual se encuentra en revisión como parte del trabajo cooperativo entre un grupo de instituciones y comunidades organizadas. El componente biótico que conforma el escenario natural de la península, incluyendo sus diferentes atributos y particularidades, pueden ser considerados como valores tangibles que deben ser conservados y divulgados en un contexto regional y mundial.

 

Paraguaná y su biota excepcional

 

En comparación con otras regiones de Venezuela, la flora y la fauna de Paraguaná se caracterizan por presentar niveles de diversificación relativamente bajos, aunque muchos de sus componentes tienen un alto valor patrimonial y turístico por ser habitantes exclusivos de ambientes xerofíticos o del territorio peninsular (endémicos), por estar amenazados de extinción o por ser importantes reguladores de la dinámica de ecosistemas altamente sensibles. Por otra parte, un grupo de especies señaladas para esta región poseen hábitos migratorios y pueden ser observadas estacionalmente durante sus desplazamientos intracontinentales, evidenciando prioridades para su conservación en un contexto geográfico que trasciende las fronteras del territorio venezolano.  

 

Grupos faunísticos como los mamíferos, aves, reptiles y anfibios están representados en Paraguaná por una fracción inferior al 8% de las especies conocidas para cada uno de ellos en el territorio venezolano, lo que constituye un valor bastante bajo en comparación con otros sectores del país ecológicamente similares; sin embargo, estos componentes de la fauna silvestre contienen en el ámbito peninsular a un número importante de especies con una alta relevancia conservacionista, muchas de las cuales han sido consideradas en las listas rojas de la fauna venezolana amenazada de extinción o como parte de las estrategias que en este sentido son desarrolladas en un contexto local. Entre estos miembros de la biota paraguanera resaltan un roedor (ratón mochilero Heteromys oasicus), un murciélago (murciélago bigotudo de Paraguaná Pteronotus paraguanensis) y algunos reptiles endémicos (e. g., tuqueque de Montecano Lepidoblepharis montecanoensis y lagartija azul Cnemidophorus lemniscatus splendidus), además de un grupo importante de aves y un murciélago (murciélago cardonero Leptonycteris curasoae) que poseen hábitos migratorios; igualmente, es conocida la presencia en esta región de invertebrados y plantas cuyas distribuciones en el mundo se restringen a sectores específicos de la península, entre los que se puede señalar a la araña azul (Chromatopelma pubescens) y la palma Geonoma paraguanensis.

 

Varios factores condicionan los bajos niveles de diversificación de la biota en Paraguaná, destacando el predominio de ecosistemas xerofíticos relativamente poco productivos o simplificados en un contexto ecológico y donde las comunidades animales están dominadas por especies insectívoras, carnívoras u omnívoras, como una respuesta a la escasez de algunos recursos (principalmente frutas). Estas particularidades se deben, entre otras razones, a la presencia de suelos incipientes o poco fértiles, así como a la existencia de una vegetación adaptada a un clima predominantemente seco en un contexto espacial y temporal, el cual a su vez está influenciado por factores como la incidencia de los vientos alisios y una tasa de evaporación constantemente superior a los aportes hídricos provenientes de las precipitaciones; asimismo, Paraguaná se caracteriza por un pasado geológico reciente y de origen marino, el cual ha condicionado el desarrollo de un sustrato calcáreo poco propicio para la consolidación de una capa edáfica fértil en una gran parte de la planicie peninsular, además de una historia evolutiva en un tiempo relativamente corto si se compara con otras regiones del país que han experimentado procesos mucho más complejos y en períodos más prolongados. Adicionalmente, para interpretar la ausencia de muchos componentes de la fauna y la flora en los ecosistemas de esta región es necesario tomar en cuenta el significado del aislamiento biológico que influencia al territorio peninsular, como resultado de la presencia de un istmo conector muy estrecho y extremadamente árido, el cual actúa como una importante barrera ecológica para el intercambio de especies con el área continental.

 

La quiropterofauna y sus particularidades

 

En lo que respecta a los murciélagos, apenas ocho componentes de este grupo de mamíferos son conocidos en Paraguaná, lo que representa menos del 5% de las especies  registradas hasta ahora en Venezuela. Seis de ellas son insectívoras (el bigotudo de Paraguaná -Pteronotus paraguanensis-, el de espalda desnuda - P. davyi-, el fantasma -Mormoops megalophylla-, el oreja de embudo -Natalus sp.-, el amarillo de desiertos -Rhogeessa minutilla- y el de cola libre común -Molossus molossus) y dos son nectarívoras (el residente Glossophaga longirostris y el migratorio Leptonycteris curasoae), resaltando la ausencia en esta región de murciélagos hematófagos, frugívoros, insectívoros perchadores, carnívoros y pescadores (todos presentes en tierras bajas continentales), como una evidencia más del grado de simplificación de las comunidades de vertebrados en las condiciones que caracterizan a la península. De este grupo de especies, una es conocida en el mundo sólo en territorio paraguanero (Pteronotus paraguanensis) y principalmente en sectores boscosos, mientras que otra (Leptonycteris curasoae) posee hábitos migratorios; esta última visita a Paraguaná durante aproximadamente seis meses para cumplir su ciclo reproductivo, probablemente proveniente de un amplio sector que abarca el cordón xerofítico de la franja costera-caribeña de Colombia, Venezuela y algunas islas vecinas, además de los bolsones áridos andinos cercanos a la costa del Caribe.

 

Con la excepción de M. molossus y R. minutilla, el resto de las especies conocidas en la península han sido registradas como habitantes residentes u ocasionales de un sistema cavernario constituido por cuatro simas de origen marino, las cuales se formaron durante el Plioceno por la acción de corrientes de aguas subterráneas, el colapso de placas de material geológico y la disolución del carbonato de calcio. El sustrato de estas cavernas o simas está constituido en gran parte por arrecifes coralinos fosilizados, además de material consolidado por la compactación de un fondo marino sedimentoso rico en bivalvos y moluscos fácilmente apreciables como incrustaciones fósiles, sobre todo en aquellas cuevas más cercanas al eje costero actual. Tres de estas simas (El Guano, Piedra Honda y Jacuque) se ubican en el municipio Falcón, mientras que una (El Pico) se localiza en el municipio Los Taques; las mismas actúan como refugios y sitios de reproducción de colonias de murciélagos muy numerosas, representando recursos estratégicos para la conservación de componentes de la biota altamente valiosos en un contexto patrimonial y ecológico.

 

En el caso de las colonias de murciélagos insectívoros que habitan las cuevas de Paraguaná, las mismas intervienen cada noche en el consumo y el control de numerosos insectos, algunos de ellos considerados como plagas en un ámbito local. Por otra parte, las especies nectarívoras ajustan sus temporadas reproductivas con el inicio de la floración de los cactus columnares que abundan en esta región, los cuales son denominados localmente dato y lefaria (Stenocereus griseus y Subpilocereus repandus, respectivamente); esto ocurre entre finales de abril y principios de mayo, cuando arriban a Paraguaná miles de hembras preñadas de la especie migratoria Leptonycteris curasoae, las cuales se unen a las colonias residentes de Glossophaga longirostris para actuar como servidores ecológicos claves de numerosos componentes de la vegetación. Es así como estos murciélagos aseguran la obtención de los nutrientes que están disponibles en el néctar de las flores y que son requeridos justo en la fase de parición, interviniendo además como excelentes agentes polinizadores en un proceso coevolutivo a través del cual las flores de las cactáceas columnares han desarrollado características que les permiten recibir eficientemente los servicios del principal transmisor de su carga genética (corola tubular y expuesta, apertura mayormente nocturna y máxima producción de néctar un tiempo después de haberse iniciado la noche), mientras que los murciélagos nectarívoros han evolucionado con un conjunto de atributos que incrementan su capacidad para la captura de néctar y polen (rostro alargado, orejas cortas y replegables, lengua larga y extensible, y pelaje adherente).

 

Una vez que los frutos maduran, exponen su contenido interno lleno de jugo azucarado y de numerosas semillas muy pequeñas, asegurando que las mismas sean accesibles para los murciélagos; estos consumen la pulpa con su carga de semillas, las cuales son defecadas y dispersadas a lo largo de las rutas de vuelo del animal luego de ser escarificadas por los jugos gástricos, incrementando así su potencial de germinación. De esta manera se elevan en forma significativa las probabilidades de éxito reproductivo y las capacidades de colonización de las plantas asociados con estos servidores ecológicos, lo que representa una contribución de suma relevancia a la dinámica y el mantenimiento de un ecosistema altamente sensible.

 

El proceso para la declaratoria del Santuario y sus implicaciones

 

Desde el año 2002, un grupo de instituciones interesadas en la conservación del sistema cavernario de Paraguaná y su fauna asociada decidieron iniciar un proyecto a largo plazo enfocado hacia dos objetivos fundamentales: 1) la divulgación del conocimiento existente sobre los valores y necesidades de protección de la cuevas de la península y sus colonias de murciélagos, con miras a crear conciencia conservacionista en los actores involucrados; y 2) establecer las bases para el diseño y la consolidación de una figura legal que permitiera la protección de estos componentes estratégicos del patrimonio natural venezolano. De esta manera se inició un programa intensivo de gestión participativa, que contó con el apoyo de numerosas instituciones de carácter social, gubernamental y privado, las cuales han trabajado hasta ahora sobre la base de un modelo de gestión que contempló, en primera instancia, el reconocimiento de los principales retos o amenazas para el logro de las metas previstas, en función de las realidades locales; esto aunado a una agenda de actividades que en la actualidad considera tres componentes principales: 1) la transmisión de información técnico-científica en un contexto social y educativo, como fundamento para interpretar los principios y criterios que rigen la gestión de conservación; 2) el fomento de la participación activa de actores locales en los diferentes procesos; y 3) la toma de decisiones para la protección de recursos naturales estratégicos sobre la base de planteamientos y propuestas con viabilidad social y administrativa.

 

Como resultado de estas iniciativas, hasta la fecha se ha desarrollado un plan de educación y sensibilización que ha incorporado a numerosos planteles, educadores, estudiantes y diferentes actores de la sociedad paraguanera, con el apoyo de instituciones como los ministerios del poder popular para el Ambiente y la Educación, Corpotulipa, INPARQUES, universidades, organizaciones no gubernamentales y varias alcaldías, todas ellas partícipes en una serie de eventos orientados a conocer las particularidades y valores de la biota paraguanera, con énfasis en el sistema cavernario y su fauna asociada. En este sentido, el plan considera como marco referencial un conjunto de principios y lineamientos orientados a: la socialización e inducción de conocimientos como base para la sensibilización y el estímulo a la participación; la incorporación masiva de actores en actividades viables y fundamentadas en sus capacidades de respuesta; el respeto a la autonomía y a la creatividad, como fundamentos en un proceso de socialización de la información libre de imposiciones; la producción de materiales educativos de alto impacto y de amplia difusión; la interconexión de instituciones a través de las diferentes actividades; la promoción de iniciativas institucionales sin condicionamientos; la formación y capacitación de agentes multiplicadores, como componentes fundamentales de un proceso educativo a largo plazo; y la divulgación dentro y fuera del ámbito peninsular.

 

Legislación para su conservación

 

Los aspectos y actividades antes descritas, aunados a una serie de talleres realizados en el ámbito regional para el reconocimiento de una figura legal que favoreciera la protección del sistema cavernario de Paraguaná y su fauna asociada, sirvieron con plataforma ambiental y social para la propuesta de creación del Santuario de Fauna Silvestre Cuevas de Paraguaná, presentada al Ministerio del Poder Popular para el Ambiente (MPPA) en el año 2006 con miras a su evaluación y consulta, de acuerdo a lo pautado en la normativa ambiental venezolana. Su decreto se consolidó en el año 2008, representando en la actualidad a la única figura de esta categoría existente en Venezuela dentro del conjunto de Áreas Bajo Régimen de Administración Especial (ABRAE), la cual además cuenta con una plataforma de gestión y participación social producto del trabajo mancomunado de numerosas instituciones y comunidades organizadas.

 

Según el Artículo 32 de la Ley de Protección a la Fauna Silvestre, esta categoría de ABRAE tiene como objetivo proteger zonas donde habiten animales peculiares de la fauna nacional o especies raras en el mundo, o aquellos sitios donde la concentración de determinados animales constituya o pueda constituir motivo de recreación y turismo. En el caso del Santuario de Fauna Silvestre Cuevas de Paraguaná, éste representa a una figura nucleada compuesta por cuatro cuevas separadas espacialmente, donde se refugian colonias de murciélagos de suma relevancia en lo socioeconómico y ecológico. Los programas hasta ahora desarrollados incluyen la consolidación de estrategias para su caracterización y manejo, a través de iniciativas que contemplan el trabajo cooperativo entre el ente administrativo (MPPA), grupos comunitarios organizados y otros actores con presencia local. Tal es el caso de la Cueva El Guano (Parroquia Buena Vista), donde a través de un consorcio institucional integrado por el MPPA, Corpotulipa y el Consejo Comunal Brisas de la Montañita, se desarrolla un plan de gestión ecoturística enfocado al resguardo y la valoración del patrimonio natural que caracteriza al entorno de esta cueva; el mismo cuenta con la coordinación del autor de este artículo y el apoyo financiero de la empresa privada. Dicha actividad representa un modelo de gestión novedoso en una ABRAE dedicada a la protección de recursos faunísticos y al mismo tiempo constituye un reto en lo que respecta a delegar en actores locales responsabilidades para la conservación de un patrimonio altamente valioso, cuya protección surge del consenso y el apoyo de un colectivo. 

 

Artículo por: José Ochoa

jochoabat@gmail.com

 


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